¿Cómo conciliar la vida religiosa con los hijos?

Tengo 3 hijos, siempre les hablo de Jesús y de Dios, como llevar su vida espiritual lo mejor que puedan. Hay una de mis hijas que no me escucha mucho, como podría aprender a que no me afecte tanto en mi vida su manera de ser.

Como usted sabe, es común hoy en día que los hijos no sigan mucho a sus padres, menos aun cuando se trata de cosas espirituales. Yo también tengo tres hijos y más que nada he tratado de enseñarles a través del ejemplo. Más que imponerles algo, solo exponerles. Es como el mismo Jesús decía cuando terminaba sus discursos: El que tenga oídos para oír, que oiga.

Esto es muy sabio porque cada uno es un alma libre y porque el amor es libre. Además, en realidad, todos somos hijos de Dios y Él sabe cuándo va a llamar a cada uno de nosotros, así es que hay que tener mucha fe en eso.

Dios nos hace fallar en nuestros esfuerzos para que aprendamos a depender más en Él, y para que veamos que debemos dejar toda decisión final en Sus manos. Que se haga Su voluntad. De este modo podrá estar tranquila y en paz sabiendo que todo descansa en las buenas manos de nuestro Señor.

Uno solo debe preocuparse de cumplir con la parte de uno, pero el resultado final depende de Dios. Esto es lo que nos enseña Krishna en el Bhagavad Gita.

Ahí Él dice que uno debe cumplir con su deber pero que el resultado de la acción depende de Su decisión. Como dice el resabio popular: “El hombre propone y Dios dispone”. Esto es muy cierto. Solo así podremos estar en paz, cuando hayamos cumplido con nuestro deber dejando el resultado de la acción en manos de Dios.

Por ello le pido que no se desespere, eso no es bueno. Porque usted cumple con su deber al darles espiritualidad a sus hijos, debe estar tranquila, siga con su devoción al Señor y todo le saldrá bien. Todo lo que pasa es una gran prueba para nuestro avance y no hay que desesperarse nunca, porque cada alma debe aprender sus propias lecciones e incluso cometer sus propios errores, y de todo eso sacará algo bueno al final.

Pero nuestro deber como padres es darles siempre un buen ejemplo y que sepan que tienen el refugio de nuestra experiencia y amor.