Kardama y Devahuti

En los mundos sutiles donde el amor impera

Donde moran los grandes en altas esferas

Svayambhuva Manu de su hija hace entrega

Al sabio Kardama el de vida austera

“Acéptala, mira, es pura, es dulce, es bella, 

Es mi princesa que de tiempo esperas

Te servirá ella como buena compañera

Será tu fiel apoyo en cuanto anhelas…”

Con amor lo sirve, en todo se esmera

En su gran privación, está débil, flaquea,

Como hermosa madre humilde le ruega:

“Amado esposo… un hijo quisiera…”

Bajo un santo lago la toman mil doncellas, 

La bañan, la adornan, la visten con sedas,

Se va el santo después que la empreña,

Y nace el divino niño Sri Kapiladeva

“Tú eres mi único medio para escapar de la oscura ignorancia, 

pues eres mi ojo trascendental, el cual, por Tu misericordia 

he obtenido después de muchos, muchos nacimientos.

Mi Señor, estoy hastiada de mis sentidos agitados que me lanzan al abismo,

Tú eres el Amo, el origen de los seres, y como el sol, disipas la ignorancia,

ten a bien quitar mi ilusión, la cual me obliga a identificarme con el cuerpo,

eres único refugio, hacha que corta el velo, ¡háblame de materia y espíritu!

Su dorado hijo la ilumina la consuela

Le enseña el sankhya, esencia del Veda,

Se va Él también, al verla firme, entera, 

Y se volvió ella un río, que al mundo libera…

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