Nuevo Poema – Reflexiones sobre la muerte

Es un hecho sabido, todos vamos a morir.
Es el llamado de Krsna a la trascedencia.
Sri Krsna no quiere que permanezcamos aquí.
Muchas cosas bellas podrán haber en este mundo, juventud, amigos, enamoramientos, familia, placeres, arte, cultura, viajes, fama y éxito
Todo eso va a desaparecer por influencia del tiempo
El tiempo no tolera una existencia sin Krsna, sin lo real, sin lo maravilloso
Las otras maravillas son efímeras y ficticias
Son maravillas de espuma, de sangre y hueso, de estructuras frías y pasajeras, como el mismo cuerpo
Todos estamos siendo llamados, es el gran llamado, es el salto obligatorio, es el coraje existencial,  de una existencia que sube, que progresa, que viene de Krsna, que es para Krsna
La muerte debe volverse pequeña, insignificante,
No existente
La muerte debe ser vencida por el fuego de tu espíritu
Llama alentada por las palabras de los sabios,
De las escrituras, del amor infinito,
Del hondo llamado que secretamente susurra
en la quietud del espíritu

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Dime, hermano, ¿cuándo tu cuerpo te ha dicho algo?
¿Cuándo te ha dado una caricia, cuándo se ha preocupado?
¿No ves?, es una máquina muerta, es un yantra, es el vehículo de tu alma
Es algo que roba tu preocupación y energía, es algo que te absorbe y te ha entretenido en muchas vidas
Este cuerpo que tanto amas, sólo va a dejarte un día,
Será tomado por otros, ocupado por otros, como tu casa y pertenencias
Todo será desechado, amamos lo que será desechado, lo que no es amado ni en este mundo ni en el otro
Amamos lo que no ama, lo que no corresponde, lo que te decepciona y desquicia
Depositas en lo que va a la quiebra, no te centras en tu bien absoluto
Olvidas tu bello espíritu, esa dulce y profunda voz que te reclama, que te exige, que se disgusta, que no se complace con los logros del mundo
Todo es insignificante aquí para esa grandiosa alma,
para ese grandioso ser hijo directo del Supremo,
que tiene como única finalidad y satisfacción
el sumergirse en la bienaventuranza del Absoluto.

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Hermana muerte, vienes a sacarme del fastidio de este mundo
Vienes a librarme de esta cárcel de hueso y sangre
Vienes a invitarme a otros suelos
Por encima del frío y del calor, de la ganancia y la pérdida, del éxito y el fracaso
Por encima de la felicidad y el dolor, de la oscuridad y la luz
Hermana muerte, vienes a llevarme al cielo del espíritu
Tú quieres invitarme a lo más alto, quieres librarme de toda dualidad y condicionamiento,
Quieres que apruebe el gran certamen, que me una a la senda de los sabios, que cumpla sus principios, que comulgue con ellos,
Que vaya a su sombra a la tierra de la trascendencia
Quieres verme victorioso, verme invencible
Tu sonrisa será por mi paso al mundo de los inmortales
Cuando me abraces y me beses en amorosa despedida
y me digas con dulce voz:
“Hijo, he aquí el laurel de tu fortuna,
seguiste la senda de los que vencieron,
tuyo es también el triunfo ahora,
ojalá todos siguieran tus esfuerzos…
Pero vuestros gritos son ecos perdidos
En los laberintos de un universo que olvida mi inminente y continuo lazo.
Me dejas hoy, hoy es mi alegría, hoy es mi derrota,
Ve, alma insigne,  ahora que te has conocido,
Que has aprendido a ser pura y a amar,
Vete, hija mía,
¡Ve a la gloria de tu ensalzado y altísimo linaje!”

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Hermana muerte, hermosa muerte
Piensas que mis días están cumplidos
Vienes a sacarme del hospicio del mundo
Quieres que me cobije en celestes albergues
Pretendes llevarme muy alto
Pero no me siento preparado
Canto el santo nombre y quisiera embellecerme para tu visita
Recibirte sin temor, con pleno regocijo
Porque ya muchos años sé de tu inevitable encuentro
Pero lucho contra ti, me opongo, me resisto a tu amoroso abrazo
Me niego a aceptar tu existencia

Es que eres cruel, es que rompes lazos,
Es que los que aman ya nunca volverán a verse
Vienes  “descarnada”, vienes terrible
Todos temen tu sonrisa y tu guadaña
No comprendemos tu fatídico paso

Hermana muerte, hermanita de tantas citas
No entendemos tu servicio divino
De la carne quieres salvar el espíritu
No permites la ilusión eterna
No permites una existencia sin Krsna
A todos quieres vernos entrelazados
en los encantados juegos del Amor Divino.

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Ya se ha caído mi pelo
Ya ha encanecido
Ya la fuerza no es la misma de antes
Mi memoria flaquea

Veo, no me has olvidado,
Veo, estoy en el camino del tiempo
Hay sendas que suben
Hay sendas que bajan
Uno mis manos e imploro
Por irme encima de estos cielos

Sólo la oración conduce a lo divino
Sólo la oración te casa con lo eterno
Sólo la oración te libra de este mundo
Sólo la oración te transforma y te mata

¡Grande es el castigo por no amarte!
¡Grande es el castigo por no servirte!
¡Grande es el castigo por no seguirte!
¡Grande es el castigo por no escucharte!
¡Grande el castigo de ese amor que nos reclama!
(Como la exigencia de un padre, de una madre o un niño)
¡Gran castigo es atarse a esta penumbra!

Una y otra vez en nuestro corazón Te siembras
Y esperas Te riegue la lágrima de Tu ausencia.

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Cuando amé, abracé y dije:
“Eres mía, eres mío para siempre
Sólo para mí te quiero”
Pero esto no fue aceptado por mi hermana muerte
No toleró ella la estrechez de mis brazos

“¡Alma!”, protestó ella, “¡sois para amar universos!
¡No descansen en la holgazanería de vuestro amor insulso!”

Y vino, terrible, a cortar nuestros nudos
Yo temblé en mi llanto,
Me llené de dolor y de miedo
Y oré por la permanencia de mi egoísmo
¡Quise privarlos del abrazo
del Vamsivadana amoroso!

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Viene el tiempo y rompe la cáscara de mi corazón seco
Obligándome a recibir la luz de un segundo nacimiento
Me niego yo, quisiera permanecer en el mundo, muerto,
Pero mi hermana muerte insiste en verme despierto.

¡Ah hermana muerte!, como la noche nos trae el día,
¡Así tu funesto paso nos empuja a la vida!

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“Soy la muerte que todo lo devora”
Dijo nuestro Krsna al que adoro
¿Cómo entonces temer la muerte que nos roba?
¡Será  la madre gata en busca de su cachorro!

De un modo perfecto actúa este universo
y al hombre de bien alegra esta visita
nuestros mismos actos y pensamientos
siembran nuestras alegrías o desdichas

Sé muy profundo en tu actuar, en tu sentimiento
procura, anhelante, realizaciones verdaderas
si hay sombra de temor, de sufrimiento,
no has saboreado la alegre meta eterna.

Dura, amarga es la prueba, ¡temible y amarga!
para quien no logró el fruto de la conciencia
sólo la senda del amor puro eleva al alma
sólo libra del dolor la trascendencia

Hermana muerte, inhóspito has vuelto el mundo
¡Gracias por tu ayuda encubierta!
¿Quiere alguien permanecer? ¡Con no rotundo!
Responden aquellos que están alertas.

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Los días llevan a ti, misteriosa muerte
Cada paso, dijo mi padre, a ti se dirige
El sabio te mantiene siempre presente
Para crecer en la luz tu recuerdo elige

Muerte, llamas a profundizar en la existencia
Muerte, las puertas abres a cielos infinitos
Muerte, te retiras para el que valora tu presencia
Muerte, invitas a la ofrenda del sacrificio

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Hay una flor perdida en el campo
Hay un molusco en las profundidades del océano
Hay un alma vuelta estrella
Hay otra que se ha vuelto insecto

A todas vendrás a buscarlas
A nadie jamás olvidas
El movimiento va hacia ti, hermana muerte
Madre muerte
Todo gobiernas en este mundo

Lo inmortal en lo mortal se aloja
La luz en la oscuridad se hospeda
Anandam ha quedado oculta
Envuelta en un maya absoluto

Y vienes a castigarnos con tu dharma
A los somnolientos, a los perezosos,
A los que abrazan el sinsentido y lo absurdo
A los que degustan lo que debe rechazare
A los que lo temporal trastorna
Vienes a castigarnos
A llamarnos para una nueva vida
A un nuevo intento de elevada armonía

Vienes feroz para el ignorante
Para el sabio y santo puro vienes acompañada de arcángeles
De lejos miras la gran escena
¡De esa alma que se libra de tu dominio!

10

Feliz recibiste el pie del gran Dhruva en tu cabeza
Feliz viste elevarse por los cielos a Ajamila…
Pero sí:
Fácil es escribir de ti mientras uno te piensa lejos
Fácil pueden salir algunas elucubraciones y sentimientos
Alguna poesía referida a tu existencia
Mientras, en realidad, uno aún ignora tu presencia

¿Pero qué será de mí cuando te sepa cerca?
¿Tendré acaso la fe, la sabiduría, la entereza para recibirte?
¿Me dejaré llevar a otros mundos abandonado a la suprema gracia?
¿Me acompañarán los ya trascendidos en ese duro trance?
¿Estará fija mi conciencia en los pies de quien he querido darme?
¿No me entregaré al desespero, no dudaré del que me guarda?
¿El apego corporal, los lazos del mundo, no me arrancarán terror y llanto?
¿No querré aferrarme a lo que no brinda socorro, como el más desafortunado?

Fácil es hablar de ti, sintiéndote lejos
¿Pero qué pasará cuando viva tu sustancial presencia?
¿Cuando tu paso se marque en mis dolores y en el rostro de los que me aman?
¿Cuando las sonrisas se vuelvan amargas, cuando se oculten las lágrimas, cuando se hable en susurro, forzando la calma?

¿Será que podré sonreír, que podré reír anhelando el desenlace?
¿Será que en mi interior retumbará la evidencia de Tu futuro abrazo?
¿Será que querré ansioso entregarme a Tu nueva aventura, sin la mínima duda que eres Tú quien me busca?
¿Seré un corajudo Pariksit que ya de tantos años me instruye?

¿No me dejarás en el duro certamen?
¿Estarás a mi lado y sentiré yo Tu aliento?
¿Vendrás por este niño infame que fracasó en amarte?
¿Vendrás por éste que quiso ser Tu pequeño?

¿Me darás la fuerza, me darás el heroísmo necesario para llegar a esas tierras donde el temor está ausente?
¿Donde todo descansa en la realidad de tu amoroso cuidado?
¿Tendré yo esa luz que le has dado a los santos?

Mi corazón alberga esta temible incertidumbre
¿Cómo confiar en éste que siempre se desquicia?
Mas una voz interna me ordena guardar desde ya luz, fuerza,
y orar, para que en ese paso final sea llevado a los pies de Aquel
a quien decidí un día entregarle mi destino…

11

Pariksit…
Sí, el Bhagvatam nos enseña a vivir preparándonos para la muerte,
Porque muerte significa dejar lo que muere para nacer en lo consciente
La muerte es así el paso a la vida, si para la vida has vivido siempre,
No se engaña ese hombre que la mantiene  presente.

“¿Aún piensas que vas a morir?”, a Pariksit le preguntó  Suka,
“¡Desecha esa idea animal, no la alimentes nunca!”
Así iluminan esos santos sabios que no se ofuscan
¡Y elevan a las dolidas almas a las cumbres de Vaikuntha!

12

Vamos entonces ya,
“¡Que muero porque no muero!”
Nos dijo santa Teresa
De tanto añorar esos cielos
Nos dejó tanta riqueza

“¡Que muero porque no muero!”
Clamó con realizada pureza
A los que acobarda ese velo
Nada saben de esencias

“¡Que muero porque no muero!”
Fue su grito valeroso
Cruzó así este infierno
Con corazón devoto

“¡Que muero porque no muero!”
¿Quién puede igualarte?
Sólo pisa ese miedo
El que supo alumbrarse

“¡Que muero porque no muero!”
Fue tu clamor triunfante
¡Sólo los santos vencieron!
¡Sólo ellos son baluartes!

“¡Que muero porque no muero!”
¿Me llevarás a tus alturas?
Marcado quedó el sendero
Por esas almas puras

“¡Que muero porque no muero!”
¡Atame a tu gran guerra!
Fue tu voluntad de hierro
Seguirte yo quisiera

“¡Que muero porque no muero!”
¡Ah Teresa y otros santos!
¡Brillen claros luceros!
¡Anúdenme sus lazos!

“¡Que muero porque no muero!”
¿De dónde tanto coraje?
¡Tanto amor en desespero!
¿Tan alto hay que alzarse?

“¡Que muero porque no muero!”
Misma muerte yo tenga
Vivir con ustedes ruego
Donde el amor puro reina

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¿Dónde está el coraje?
¿Dónde está la aventura de la vida?
No son una opción, son naturaleza del alma
Son cincel necesario
para rescatar tu fuerza

Que el amor se una y se separe
que lo gobierne el tiempo
Es ley de la existencia

Es obligatorio el trance con lo Infinito
Es obligatorio que el nacido del Gran Espíritu
se arme de esa misma esencia

A realzarnos de las múltiples cenizas
El alma llamada a los más altos vuelos
Sus alas extendidas como un arcángel
Para hacer de su morada el cielo

¡Oh infante!
A la hermana muerte le molesta
nuestra ausencia de lo divino
Castiga nuestra indolencia a lo consciente
Con su dura guadaña no permite
¡la permanencia de nuestros ególatras sueños!

14

Tu vida comienza, la mía termina
Hay alegría en la tuya
La hay también en la mía

Tus ojos brillan, ante la expectativa
Brillan los míos, la razón es la misma

Voy a morir,
¡más que nunca en ese momento tendré a Krsna cerca!
Vivir es un morir continuo
Se van las personas y las cosas, en la dramática corriente de este símil de existencia,
Es para que aprendamos a ir muriendo,
que cada cosa o persona nos deja…

Hermana muerte, madre muerte,
que me invitas a nacer en el Infinito,
¿dije ya que tu recuerdo conduce a la sabiduría?
¿Que tu recuerdo da profundidad y templa el espíritu?
¿Que tu recuerdo enseña la futilidad de este mundo
y que delata el sueño indolente de quienes en él se deleitan?

Sí, hermana muerte,
¡nos arrancas de la carne en tu noble intento
de mostrarnos el ser!
Tu abrazo conduce al bueno “al brillante mundo del alma”
Los sabios hablan de ti con amigable esperanza
Eres madre de heroísmo y de inquieta conciencia…

Invitan tus alas a surcar los cielos verdaderos,
cuando a enseñar tu vuelo te acercas
a las enclaustradas almas…