Independencia

Krsna nos da independencia porque sin ella no seríamos personas, seríamos solamente como máquinas o robots. Además, como Él mismo es el Supremo Independiente, nosotros también, al ser una chispa de Él, también debemos tener independencia.

Algunos desaprueban la independencia porque por lo general nos conduce al error y de ahí al sufrimiento. Pero Krsna está siempre dispuesto a corregir nuestros errores, no gusta condenarnos. Al corregirnos nos muestra Su gracia, Su gran amor. Nos corrige en forma directa desde el corazón o a través de guru y vaisnavas. Como el devoto sincero ama ser corregido, ama mucho a quienes lo corrigen y de este modo siempre progresa. El devoto ve amor en la corrección y reciproca a ese amor con su obediencia.

A Sri Krsna en realidad no le molestan  las faltas o errores, en Bhagavad gita Él nos pide que actuemos aun si nuestra acción está llena de defectos, Sri Krsna más bien desaprueba la inacción.  En realidad el error es para corregirlo y de esta manera es nuestra forma de avanzar. De hecho, detectamos el error por la gracia del Señor.

Podemos ver también que la mal utilizada independencia nos conduce finalmente a la total entrega y dependencia en Krsna. Cuando entregamos nuestra independencia a Krsna, que es el Supremo Independiente, te invita Él a Su reino de suprema independencia.
La historia nos muestra que cuando los pueblos lograron su independencia, tuvieron que entregarla de inmediato a sus supuestos libertadores; del mismo modo el devoto, al lograr su independencia del mundo, se la entrega a sus verdaderos libertadores, a Sri Guru y vaisnavas.

Como se explica en lo que uno ha escuchado y leído, el esfuerzo por amar a Dios es muy bello. El amor siempre será un gran esfuerzo. Y en el mundo superior las gopis  y demás almas liberadas se están esforzando aun más que nosotros para poder incrementar el amor puro por Dios.
Krsna se esfuerza por conquistarnos a nosotros, y cuando nosotros despertamos a una conciencia superior, también empezamos a esforzarnos para conquistar Su amor.
Esfuerzo y sacrificio son positivos y necesarios en la vida. La vida no está destinada para los perezosos que no quieren luchar. No querer luchar corresponde a la modalidad de la ignorancia, pero cuando uno tiene verdadero amor uno está dispuesto a esforzarse mucho por complacer al ser amado. El mismo amor nos llena de entusiasmo, de inspiración y de inteligencia. La naturaleza de la vida es el esfuerzo, la lucha, la superación. Ésa es la naturaleza de la energía positiva y saludable. Cuando hay amor uno naturalmente querrá hacer este esfuerzo que lo hará crecer.
Krsna ama nuestro esfuerzo, nuestra lucha. «Lucha por luchar tan solo», le dice a Arjuna. De este modo, tu lucha en sí ya es tu muestra de amor, es algo que complace a Krsna.
Pero cuando no hay amor, no existe el deseo por hacer ningún esfuerzo ni sacrificio. Por ello, si no hay amor, no hay crecimiento, no hay progreso. Por ello también el amor es lo más bello, porque se preocupa mucho más en dar que en recibir.
Si yo deseara que Krishna hiciese todo el trabajo, eso sería una gran comodidad de mi parte. Eso corresponde al mundo de la explotación. Más bien el devoto puro, los santos en general, a pesar de ser los que más se esfuerzan, se sienten avergonzados al analizar sus escasos empeños.
Las grandes almas, lejos de quejarse, son más bien las más agradecidas. Por ello deberíamos estar eternamente agradecidos con Él por habernos aceptado como Sus hijos e invitarnos a vivir en Su mundo de éxtasis infinito y eterno.

En el Srimad Bhagvatam encontramos a Sri Uddhava diciéndole al Señor que ni en toda una vida de Brahma podría terminar de agradecerle el hecho de que lo conduzca donde Él de manera interna como chaitya-guru y en forma externa como el guru y los devotos. Tomemos del mismo modo esta actitud tan agradecida y humilde del consejero mismo de Sri Krsna, de Uddhava.

En resumen, la independencia no puede más que ser positiva porque culmina en su entrega a Krsna, con lo que, podríamos decir, Su misma independencia se incrementa por pasar el Señor a disponer de otra alma rendida.

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