Danda
¡Oh, hermosa, poderosa y sencilla danda!
Hija de los bambúes santos,
Hermana de la flauta de Sri Hari
Que llamas al firme compromiso divino
Serás mi baluarte, mi orden, mi custodia amiga
Eres recta, simple y clara como la Verdad,
Eres recta y firme como el sadhana
Como el camino de los puros,
¡Siempre apuntas hacia los cielos!
Que hacia allá vayan mi cuerpo, mi mente, mis sentidos y habla,
Que contigo se postre mi ser como una vara,
¡Oh danda, sé mi guía, sé mi apoyo, sé mi rectitud en todo!
¡Oh mi danda! ¡Tantos años añorada, tantos años decidida!
Eres la Verdad, eres el camino, eres la cumbre del hombre…
¡Oh hermosas varas de bambú por el azafrán unidas!
Mi cuerpo, mis sentidos, mi mente, mi habla, ¡atados por fin a la renuncia!,
a una renuncia bendecida, impuesta por el Amor Supremo, venida de lo alto…
Bambú, santo bambú,
por tu cuerpo el Flautista Supremo sopla,
dando aliento de vida a lo otrora muerto y seco;
te nutren las aguas del Yamuna, el amor líquido de las gopis,
ese sacrificado y puro amor te conforma, te alza,
te anuda en las emociones del éxtasis y en los eternos compromisos…
Y ahora, bondadosos, misericordiosos, estos cuatro bambúes se unen, y el quinto se curva como flameante bandera, que sólo vive para proclamar las benditas glorias del Bien Absoluto…