Señor reclámame como tuyo

gopalpor Srila Sanatan Goswami
(adaptaciones por Srila B.V. Atulananda Acarya)

¡Oh mi Señor! quita mi vistoso ropaje de orgullo
Como hiciste con las cándidas gopis de Vraja.
¿Para qué mi corazón, si no para hacerlo tuyo?
Mi Señor, ¿no harás en él, acaso, Tu morada?

¿Lo dejarás como reino sin soberano?
¿O como una novia sin esposo?
¿No serás de este huérfano el amo?
Señor Mí­o, ¿no me darás reposo?

¡No, no! yo sé que Tú me escuchas cuando imploro.
Cuando siento que mi corazón se debilita,
Que vienes de incógnito a darme socorro,
Y me otorgas el don que mi alma necesita.

Como un pobre hombre que de sed padece
Como la mariposa de luz que por la estrella suspira
Como el descarriado que en el mal se guarnece
¡Con tal intensidad a Ti, se aferra mi vida!

¡Ah! Tu enloquecedora y juguetona sonrisa
La belleza alegre y fresca de Tu mirada
¡De Tus lóbulos penden y Tus mejillas acarician
Deslumbrantes pendientes en forma de makara!

Decora Tu frente un negro rizo
¡Hermoso es Tu rostro, de belleza sin par!
Besan la flauta Tus labios benditos,
Tu cabeza adorna una pluma de pavo real.

Ataviado con la belleza de la eterna primavera
Que por Tu refulgencia siempre luce florecida
La sinuosa forma de tres curvas asumes y anhelas
Robar el ávido amor de Tus gopis amigas.

¡Oh mi esperanza, mi descanso y mi deleite!
Las sombras se arrastran, la noche es oscura,
Todos duermen, mas yo estoy presente
Y mi corazón languidece por Tu ternura.

Largo tiempo he pasado en Tu búsqueda
Inquieto aguardo, derramo lágrimas por Ti.
¡Mi Señor! No te alejes de mí­ nunca
Que sólo a Tus pies de loto puedo yo vivir.

¡Oh! me parece escuchar Tu mí­stica flauta
En el murmullo del arroyo y en las olas del mar.
Te asomas y desapareces, me dejas, me apartas
La angustia de la separación, me empieza a quemar.

Cuando todo está oscuro en mi alrededor,
Tu nombre enciende una luz dentro de mí­
Recorro las cuentas que mi guru me dió
Y en consuelo me dicen: «estoy junto a ti.»

Ungido con el polvo de los pies de las gopis
Me refugio en el canto del Hare Krsna nam
¡Oh maravilla! la dicha insondable nadie conoce
De quien Tu santo nombre tiene, como único hogar.

La esperanza teje un nido en mi pensar codicioso
Como el chataka que sólo apaga su sed con la lluvia:
Hasta el último aliento de vida esperaré ansioso
¡A que reclames el derecho sobre esta alma Tuya!

Poema a Srila Harijan Maharaj

harmA Srila Harijan Maharaj, en conmemoración al dí­a de su regreso al Divino Hogar

Mi saludo a ti, mi mí­stico hermano,
Por Srila Prabhupad, en el Infinito reunidos,
Nacimos en paí­ses lejanos,
Nos relacionaron ideales divinos…

Tú fuiste general de combatientes,
Llevando el estandarte de la victoria,
Te acongojó la humanidad sufriente,
Vestiste el azafrán de la aurora…

Donde tú ibas, iban los cantos,
Donde tú ibas, Krsna pisaba fuerte,
No te compraba el agasajo,
No le temí­as a la muerte…

Tú ibas quebrando el ego,
Tú ibas de humildad acompañado,
Tú eras el amigo verdadero,
Tú eras el regocijo de los sadhus…

Tu andar, era un ataque a maya,
Tu hablar, una bendición divina,
Tu amor, la ignorancia apartaba,
Eras mi codiciada compañí­a…

Sí­, tu amor le habló de pureza a los puros,
Tu amor llenó de ideales al valiente,
Tu amor enseñó, que no hay amor en el mundo,
Tu amor amó al Guru,
Tu amor, fue clara vertiente…

Sí­, tu amor fue un gran amor,
Sí­, tu amor fue el orgullo del bhakti,
Tu amor era sabio, sin decepción,
Tu amor no dejaba, resquebrajarse…

Yo te vi salir con tu bolso con libros,
Para que el fuego del sankirtan se mantuviera,
¡Oh, brahmana vaisnava! ¡sannyasi divino!
¡Oh, si seguir tus pasos pudiera!

Si seguir tus pasos pudiera,
Tendrí­a yo mi corazón tranquilo,
Podrí­a cumplir con Gurudeva,
Podrí­a yo ayudar en tu alivio…

¡Oh, hermano!, ayúdanos a mantener tu fuego encendido,
Ayúdanos a seguir manteniendo tu canto,
Ayúdanos a seguirte en tu triunfal camino,
Ayúdanos tú, ¡que ayudaste tanto…!

¿Podí­a aparecer maya en tu cercaní­a?
¿Podí­a el dolor amargar a los hombres?
¿Hay debilidad que permití­as?
¿Se podí­a contigo, olvidar el Nombre?

¡Ah, los devas codiciaron tu danda!
Cuando llevaste tu prédica de aquí­ a allí­,
Con Gurudev Paramadveti conquistaban,
Postraron sus cabezas, en Navadvip…

Persiguieron el zig zag de Krsna,
Oculto en los senderos de Vrndavan,
Llegaste hasta Su esencia misma,
Y humilde y generoso, la regalabas…

¡Oh, sannyasi! ¡oh, Guru! ¡oh, hermano!
Te llevó El Ladrón a ti, el más deseado,
Nos dejaste unas sonrisas y pensares,
¡Nos quedó tu presencia en los altares…!

Hoy es tu dí­a de todos los dí­as,
Y bendición será vivir en tu recuerdo,
Bendición si puedo yo encontrar tu vida,
Y servir contigo cuando muero…

Su Divina Gracia Srila Bhakti Bhimal Harijan Swami Maharaj ki jay,
A tus pies se postra en este dí­a, éste, tu pobre hermano,
dasanudas,

Atulananda das
Gracias por este honor.

Poema a los pies de loto de Prabhu Nityananda

nitia2¡Oh Nityananda Ram! acepta este poema

Dedicado a la gloria de Tus pies de loto
Para que mediante él los vaisnavas puedan
Recordarlos felices, guardarlos absortos.

Entre sus veinte marcas luce la caracola
Cuya agua el fuego ardiente de este mundo apaga
Aleja los temores cuando vibra sonora
Y reduce a su seno la existencia mundana.

El pez indica que como precisa del agua
Precisa el devoto Tus pies, ¡Oh Nityananda!
Que inquieto como él es aquél que no amparas
Que el corazón seco evita, y en prema lí­quido nada.

La flameante bandera los temores aleja
Y el triunfo de la devoción proclama
El loto la codicia en los devotos aumenta
Y se nutre del agua de sus lágrimas.

Se abre esplendoroso ante el sol del amor
Y ante la oscura ignorancia se cierra
Acoge a Laksmi y su ambrosí­a superior
Más allá de jñana y vairagya lleva.

El arco mantiene a distancia toda ansiedad
Y amenazante apunta a los materialistas
A quien sus flechas refugia no se va más
Y prueba el prema extático quien Tus pies fija.

El aguijón que al elefante guí­a indica
Que conduce a la mente por el camino correcto
Que quien se ampara en Tus pies se beneficia
Como el que por montar elefante va más lejos.

El sí­mbolo del altar los pecados quema
Y así­ como los brahmanas el universo nutren
Aquellos que a Tus pies sus mentes ofrendan
Bendicen la creación aliviando a los que sufren.

La semiluna indica que concedes los deseos
Que con Tus pies decora su cabeza Siva
Que son el deva de la mente de Tus siervos
Que el néctar que llueven todo mal aniquila.

Y así­ como la única luna a muchos ilumina
Así­ Tú Señor, siendo uno, a todos liberas
La semiluna además, se esconde allí­ tí­mida
De esas diez uñas de Tus pies, cual lunas llenas.

El dorado pote con ambrosiaco néctar
Que es libremente bebido por las almas rendidas
Muestra, siempre lleno, que las miserias aleja
Que distribuye incansable auspiciosidad divina.

El disco corta el pecado y a los seis enemigos:
Ilusión, codicia, confusión, envidia, ira, deseos
El cielo muestra Su omnipresencia, que son testigo,
Y que a pesar de estar en todo, no tienen apego.

La sombrilla de la lluvia de deseos cobija
Y vuelve un maharaj a quien bajo ella se guarnece
La huella de ternero de Tus pies simboliza
Que a ella reduce el samsara quien quiere complacerte.

El rayo porque destruyen las montañas del karma
Y porque quien los adora se vuelve como un Indra
La pomarrosa, que indica a Jambudvipa, señala:
Que deben aquí­ volverse Tus pies, nuestra alma y vida.

El mazo porque vencen al elefante de kama
Y porque libran a nuestros padres y antepasados
El tridente porque la triple miseria acaban
Y porque sólo ellos tienen sakti para dar amparo.

La flor el perfume de Su fama distribuye
Representa su suavidad y anuncia el fruto
De ese amor puro que en el éxtasis imbuye
A aquellos que a Tus pies toman propio refugio.

La enredadera abraza todo lo que asciende
Por ello el inteligente a Tus pies se aferra
El arado prepara para que se siembre
Atracción a Krsna, y que eres Bala recuerda.

¡Oh Nityananda Prabhu! Da atracción a Tus pies de loto
Y por Tu gracia destruye todo interés mundano
Fuera de Tu sombra otro refugio no conozco
¡Purifí­canos y permí­tenos servir bajo Tu amparo!

Pido perdón

indiLlegaron en barcos largos,
Con sus perros, cañones, caballos
Unos hombres enlatados,
Que nos negaron el cielo
diciendo que el ruego
de nuestros abuelos
nunca era escuchado…
Que nos negaron el cielo
diciendo que el Supremo
sólo estaba de su lado.

Unos señores llamados teólogos
Que buscan la verdad con los arqueólogos
Discurrí­an entre sí­:
Si podrí­a el negro, el moreno,
Sin ser blancos tener de bueno,
Un alma y un sentir
Al igual que el de la orgí­a y el fusil.

Adoraron nuestro oro, mujeres y territorio,
Mutilaron nuestros niños, y secaron el maí­z.

A fuerza de cruz y espada, querí­an salvar el alma
En otra santa cruzada, de desgracia y terror.

Mas hoy, ¡pido perdón!
Ante esta vergüenza tan anciana
Se compunge de dolor mi alma
Por su sangre de español
Y dejando la tierra invadida
Voy tras esas manos curtidas
Que con hilos de color
Tejen su historia antigua
Donde reservan la vida
Para un tiempo mejor…