Poema a los pies de loto de Prabhu Nityananda

nitia2¡Oh Nityananda Ram! acepta este poema

Dedicado a la gloria de Tus pies de loto
Para que mediante él los vaisnavas puedan
Recordarlos felices, guardarlos absortos.

Entre sus veinte marcas luce la caracola
Cuya agua el fuego ardiente de este mundo apaga
Aleja los temores cuando vibra sonora
Y reduce a su seno la existencia mundana.

El pez indica que como precisa del agua
Precisa el devoto Tus pies, ¡Oh Nityananda!
Que inquieto como él es aquél que no amparas
Que el corazón seco evita, y en prema lí­quido nada.

La flameante bandera los temores aleja
Y el triunfo de la devoción proclama
El loto la codicia en los devotos aumenta
Y se nutre del agua de sus lágrimas.

Se abre esplendoroso ante el sol del amor
Y ante la oscura ignorancia se cierra
Acoge a Laksmi y su ambrosí­a superior
Más allá de jñana y vairagya lleva.

El arco mantiene a distancia toda ansiedad
Y amenazante apunta a los materialistas
A quien sus flechas refugia no se va más
Y prueba el prema extático quien Tus pies fija.

El aguijón que al elefante guí­a indica
Que conduce a la mente por el camino correcto
Que quien se ampara en Tus pies se beneficia
Como el que por montar elefante va más lejos.

El sí­mbolo del altar los pecados quema
Y así­ como los brahmanas el universo nutren
Aquellos que a Tus pies sus mentes ofrendan
Bendicen la creación aliviando a los que sufren.

La semiluna indica que concedes los deseos
Que con Tus pies decora su cabeza Siva
Que son el deva de la mente de Tus siervos
Que el néctar que llueven todo mal aniquila.

Y así­ como la única luna a muchos ilumina
Así­ Tú Señor, siendo uno, a todos liberas
La semiluna además, se esconde allí­ tí­mida
De esas diez uñas de Tus pies, cual lunas llenas.

El dorado pote con ambrosiaco néctar
Que es libremente bebido por las almas rendidas
Muestra, siempre lleno, que las miserias aleja
Que distribuye incansable auspiciosidad divina.

El disco corta el pecado y a los seis enemigos:
Ilusión, codicia, confusión, envidia, ira, deseos
El cielo muestra Su omnipresencia, que son testigo,
Y que a pesar de estar en todo, no tienen apego.

La sombrilla de la lluvia de deseos cobija
Y vuelve un maharaj a quien bajo ella se guarnece
La huella de ternero de Tus pies simboliza
Que a ella reduce el samsara quien quiere complacerte.

El rayo porque destruyen las montañas del karma
Y porque quien los adora se vuelve como un Indra
La pomarrosa, que indica a Jambudvipa, señala:
Que deben aquí­ volverse Tus pies, nuestra alma y vida.

El mazo porque vencen al elefante de kama
Y porque libran a nuestros padres y antepasados
El tridente porque la triple miseria acaban
Y porque sólo ellos tienen sakti para dar amparo.

La flor el perfume de Su fama distribuye
Representa su suavidad y anuncia el fruto
De ese amor puro que en el éxtasis imbuye
A aquellos que a Tus pies toman propio refugio.

La enredadera abraza todo lo que asciende
Por ello el inteligente a Tus pies se aferra
El arado prepara para que se siembre
Atracción a Krsna, y que eres Bala recuerda.

¡Oh Nityananda Prabhu! Da atracción a Tus pies de loto
Y por Tu gracia destruye todo interés mundano
Fuera de Tu sombra otro refugio no conozco
¡Purifí­canos y permí­tenos servir bajo Tu amparo!

Pido perdón

indiLlegaron en barcos largos,
Con sus perros, cañones, caballos
Unos hombres enlatados,
Que nos negaron el cielo
diciendo que el ruego
de nuestros abuelos
nunca era escuchado…
Que nos negaron el cielo
diciendo que el Supremo
sólo estaba de su lado.

Unos señores llamados teólogos
Que buscan la verdad con los arqueólogos
Discurrí­an entre sí­:
Si podrí­a el negro, el moreno,
Sin ser blancos tener de bueno,
Un alma y un sentir
Al igual que el de la orgí­a y el fusil.

Adoraron nuestro oro, mujeres y territorio,
Mutilaron nuestros niños, y secaron el maí­z.

A fuerza de cruz y espada, querí­an salvar el alma
En otra santa cruzada, de desgracia y terror.

Mas hoy, ¡pido perdón!
Ante esta vergüenza tan anciana
Se compunge de dolor mi alma
Por su sangre de español
Y dejando la tierra invadida
Voy tras esas manos curtidas
Que con hilos de color
Tejen su historia antigua
Donde reservan la vida
Para un tiempo mejor…

Oda al sol I

suryaTe amo, te saludo, te reverencio,
Pequeño haz, manso reflejo del resplandor de Mi Señor
Nutridor de mi fe, alma desnuda,
Hacedor de Arco Iris, elixir de cada flor.

Me encanta tu cielo azul,
Cuando desbaratando nubes invades el grisáceo dí­a con gran vigor.

Eres la alegrí­a de los niños, la esperanza del anciano,
El señuelo de mis gayatris,
El pincel de la creación.

En tu ausencia, padre, sin envidia alguna, nos dejas a madre luna,
que afectuosa arrulla el sueño de los ángeles dormidos,
La acompañan mil estrellas, tus hijas, luminosos hitos,
de la grandeza de tu espacio.
De esta semilla de mostaza que en servicio carga Ananta,
en una de sus mil coronadas cabezas.

Antes de tu amanecer se llena el cielo de silencio,
En la conquistadora paz de la noche, suena la caracola y humea el incienso,
La oración de los santos repasada en las cuentas de Tulsi,
¡Hasta que llegas tíº, junto con el trinar de los pájaros!

El gran Brahma, el guru original, te canta en su samhita,
Elocuente glorifica tu humilde e instructiva sumisión.

Bharata, retirado a la selva, te oró en cada amanecida,
¡Cómo ignorarte a ti, poderoso deva, luz del cosmos, padre sustentador?
Le robas al malévolo sus dí­as de vida,
Mientras que al bueno le acercas más a Dios.

Te elogio, te alabo, te saludo,
Con manos juntas, con genuflexión, con orgullo,
Por tu maravillosa existencia
Al brahmacari abstinente le recibes triunfal
Y alumbras la senda de esos yogis resueltos,
Que infatigables se adiestran para la más alta Verdad.

Mi hermano consciente te saluda,
Los Gandharvas, Kinnaras, Kimpurusas, las almas de gran elevación;
Te saludan las aves, las flores te saludan,
La noche dejó el rocí­o para ofrendarte su frescor.

Los sabios te saludan, creo que también la tortuga y el caracol:
«Buenos dí­as amado Surya, buenos dí­as señor sol»
Afortunados los niños que tu cara miran
Y en sus dibujos repiten tu alentador sonreí­r,
Amado dios de quien lo divino cultiva:
A cada paso tuyo, ¡haznos cantar el nombre de tu Señor!

Nidos

nidos1
Cuando las avecillas son pequeñas
Como latido de corazón
Que dejar el nido les pareciera
Más allá de toda expectación.

Llorando sólo por sus padres
Como si hambrientas de amor
¿Cuándo natura ordena y sabe:
Que deben volar, irse, sin contención?.

(¿Cuándo el ave escucha y siente voz de cielo
y se va sin dejar huella en su vuelo?).

¿Cuándo la perra desteta a sus cachorros
Nacidos ciegos, temblorosos, aullantes?
¿Cuándo natura ordena y del todo
Los manda al mundo a vivir errantes?.

Al temeroso ternero, ¿Lo viste amando?
A los conejos niños, a los niños venados,
El monito a su madre aferrado… ¿Cuándo…
natura sabe y ordena el tiempo acabado?.

¡Cuántos nidos tejidos en sueños!
Se terminan, ¡todos ellos se terminan!
Sólo el árbol retiene el recuerdo
De lo que el tiempo cortó a guillotina…

Mira mis manos con grilletes cortados
Amando a un Sol que espera por siempre
¡Oh el nido, los nidos dejados!
¡Oh Amado, que me cuesta tenerte!.

2
Llegó un trovador a mi pueblo,
llegó cantando:

¿Cuándo el ave escucha, siente,
voz de cielo,
Y se va sin dejar huella
en su vuelo?

Tengo callos en mis manos, gorro de paja…

Un dí­a, después que me miró ella:
Mojé la tierra,
Amasé el barro
Alcé mi choza
Al lado de un pozo de deseos…

Puedo hablar de jilgueros
Puedo hablar de rosas
Clavan mi recuerdo
A veces me destrozan.

No vi, perdonen, no vi
Que el ave canta y vuela
Quise retener su canto
En mi tierra.

El crimen de la jaula
Quise aplicar a mis sueños
Ellos mismos me dejaron
Para darme otros nuevos.

Mira mis manos sin grilletes:
Sostienen amor, libertad, esperanza
¡Mira al Sol que espera por siempre!
¡Mira Su baño de luz y gracia!

3
Y esos pájaros que se desearon un dí­a
Y juntos juntaron paja, hilos,
ramitas secas, casi arriesgando la vida…
Y en esa primavera… armaron su nido…

Así­ los vi en sus trabajos unidos
Cantando con fresca esperanza
Y compartir, llevando al nido,
Sus frutos de búsqueda y caza.

Un solo corazón parecí­an
Llegando a atender el piar de sus niños
Y les enseñaron a volar un dí­a
Poniendo en ello cuidado y cariño.

Los vi intentar con sus alitas pequeñas
Su mirar asustado ante un mundo extraño…
Volverse los padres verdaderas fieras
Si amenazaban su escaso rebaño…

Y vi un dí­a en huesos al árbol florido
Solo y callado el nido en sus manos
Porque la vida abraza, y luego da olvido
A esos mismos que una vez se amaron.

Cuando era un niño me preguntaba
Al ver y escuchar tales nidos de amor:
¿Cuánto duran?……….. ¿Porqué se acaban?
Y recuerdo el haber sentido dolor.

Mas aun me espera el jardí­n del camino
Y aun espera mi corazón el amor
Mas es distinto hoy mi saber, y oro y digo:
¡Señor dame Tu nido, quita mi ilusión!

4
El trovador volvió a mi pueblo
Con esta canción:

¿Cuánto duran…… Porqué se acaban:
las ilusiones del corazón?

Yo le serví­ una fiesta
De mi cosecha de amor
Le dije: ven embriágate
Con el nombre del Señor.

Ese era un loco
¡Más loco que yo!
Y la jarra de mi vino
Me la arrebató.

Hoy cantamos bajo el árbol
Cantamos cantamos los dos
Hasta que vimos ambos:
¡Idas las penas, ido el dolor!

5
Y cantó el trovador embriagado:
¿Sabes porqué el mundo dejo?
Porque lo veo, ¡y no soy amargado!
Como un océano de defectos.

Amas tíº la semilla, el brote, la flor…
Mas uno mata al otro y los traga la tierra…
Recién nacido… niño… joven……..hoy:
¿Dónde han ido esos cuerpos que tuviera?

¿Hay acaso seguridad de algo?
¿No ves nos rodea un terrible silencio?
¿Qué dice tu ser, quién eres, qué valgo?
¿No callan la tierra, los astros, los muertos?

¿No calla aquel, aquella que te acompaña?
¿No callan tus vidas venidas de lejos?
¿El mar, el bosque, los astros… no callan?
¿Si no porqué anciano niño, sigues perplejo?

¿No es profundo, insondable tu pecho?
¿No son tus pasos de errante solitario?
¿No ves silencio cerca, lejos; fuera, dentro?
¿No ves la tumba en que nos han sellado?

Veo en la noche las estrellas calladas
Escucho alarmado el lenguaje del océano
Hablan mil seres al cruzarse miradas
¡No hay amor, no hay unión entre ellos…!

Escucho la sinfoní­a nocturna de grillos
Saludar la mañana a los pájaros
¿Qué dicen?… No cala el sonido
El origen, el fin, de mis perdidos pasos.

¿Quién comprendió al nacer mi llanto?
¿Adónde se van las tantas figuras?
¡Tantas formas, artes, sueños, trabajos!
¡Es nacer y correr……… a la sepultura!

Con su luz embriaga el sol al universo
Su ausencia crea un coro luminoso de estrellas
Está solo el hombre, la bestia, el sentimiento…
Dime si acaso, al callar, algo queda…

La tristeza de un amor que no existe
Abraza el ser en este páramo sombrí­o
Crea rimas, canta, llora, se resiste:
A aceptar este vertiginoso rí­o.

¿Es verdad lo que digo o miente
Mi sentir cuando el mundo observo…?
¿No lo ves, transido de muerte,
No ves el sueño herido….. el deseo?

¿Quién da alabanza a la vida?
¿Quién morir no quisiera?
Todo placer que termina
En pena, se metarfosea

Nunca se sacia el rico
No termina de aprender el sabio
¡Son llevados al crucifijo
Aquellos que han amado!

No complace el padre al hijo
No se complacen los amantes
Ni salud, ni juventud, ni vicios
¡No complacen, no complacen!

Cada uno lleva su pena callada
Y teme el desenlace futuro
Se atan y desatan amarras
Hasta ser expulsados del mundo.

«La insatisfacción a todos penetra»
¡A esto todo resumo!
Dime amigo: si es locura, si piensas
Que sólo he dicho absurdos.

¡Oh trovador, cantor de poemas!
No sirven las ciencias que aprendiste
Es verdad que calla el cielo y la tierra
A quienes el egoí­smo aflige.

No olvides el canto que te di
Te enseñará el lenguaje del alma
Profundiza, ve dentro, tendrás allí­:
La voz del Amado que no calla.

¡Oh infinito ser! ¡De andar eterno!
No juzgues el existir por una chispa
Porque creces te quejas, ¿no estás viendo
Que el alma encarcelada se te agita?

¿Dijo el Señor una vez siquiera
que este mundo es placentera morada?
Prueba hoy tu conciencia la pena
A algo superior siendo invitada.

Rechaza el joven sus juegos de niño
El mismo beso de su madre le incomoda
«¡Busca más! ¡busca más!»- clama el latido
de un corazón que trascendencia añora.

No te frenes en el vértigo del mundo
Su dolor es bendición que nos incita
A buscar en el alma más profundo
Lo que el ser en reclamo nos grita.

Todo corre en precipitada carrera
Devorados de atrás por la no existencia
Corres a lo eterno sin saberlo siquiera
El entender negado, de la trascendencia.

Entonces tuve que hablarle de Goura
De quien unió en Su canto a mil almas
Gritaba exaltado: ¡Gloria, gloria!
Y llorando vio: ¡que todo bailaba!

6
¿Sabes?… quiero darle mi amor a Dios
porque todos en el mundo me fallaron
Y peor que eso: antes les fallé yo
¡Oh Señor, corrige a este desalmado!

De niño y joven fui egoí­sta y petulante
Lleno de ignorancia y lleno de lujuria
Querí­a llevarme el mundo por delante
¡Oh Señor, corrige a esta inútil criatura!

Fui indolente y cruel con los que me amaron
Pensaba que ese era el deber de ellos
Nunca los serví­, nunca fui de su agrado
¡Oh Señor corrí­geme y hazme bueno!

No entiendo las lides del amor
No entiendo porqué se conocen los hombres
El mundo es oscuro, un traidor,
¡Oh Señor, corrige a este desvalido y pobre!

Muestras mi rostro en mi propia historia
Me haces comer mi sembrada cicuta
Recurro a Ti para aliviar mi memoria
¡Oh Señor corrige a éste, que no amó nunca!

Tu misticismo maneja el acontecer del mundo
Que no se sostiene sin soles ni estrellas,
Sin mente, sin energí­as, sin sentires profundos,
¿Esperas que este pequeño, sin Ti, lo comprenda?

Canto impaciente el santo nombre
Para que se despeje el batallón de nubes
Y de nuevo Te digo: mira a este pobre
Al que lo agobia tanta pesadumbre.

Nunca Te dije esto pero la ilusión me clava
una ardiente viga en mi pecho
Es imposible, ¡no hay forma de sacarla!
¿Dejarás desfallecer a este inepto?

Nunca Te dije pero ahora veo muchos errores
Que horrorosos cometí­ siendo cruel
¿Cómo haré? Quiero que se me perdonen
¿Será posible si me acerco a Tus pies?

Veo sonreí­r el rostro de Tu deidad graciosa
El gesto de Su mano dice: ánimo, nada temas
¿Cuánto esperaré, Señor, hasta que generosa
Sea pura mi alma y se convierta en mi ofrenda?

7
Srila Bhakativinoda me enseñó a orar y por eso digo:
Nunca hice algo bueno en mi vida
Cuando Te oro, es para beneficiarme a mí­ mismo
¡Oh Señor! ¿Me matarás, quitarás mi perfidia?

¿Me cambiarás de acero a fuego?
¿De egoí­sta a generoso?
¿De hipócrita a sincero?
¡Oh Señor! ¿Serás piadoso?

¿Sólo recorrí­ mis vidas haciendo muchos pecados
¿Tendrás paciencia y tolerancia para perdonarme?
Quiero cantar Tu nombre, buscar lo sagrado,
Acabar conmigo, entre los Tuyos contarme…

Tíº eres un océano de gracia infinita
Nadie imagina la belleza de Tu excelencia
Tu sol da ánimo para que exista
en mí­ la esperanza de Tu presencia

8
Este sentir vino y el trovador vino
Vino con un canto nuevo
Similar al mí­o
Y dijimos:

Queremos dar las gracias y así­ pagar nuestras deudas
Que no se pagan ni con discursos ni dinero
Sólo se pagan con la actitud sincera
De sentir y servir por lo que debemos.

Cuando nací­ molesté al universo entero
Y escribió mi vida la pluma del cielo
«estas son tus cualidades, estos tus defectos»
los sabios que leen me lo dijeron.

Un astro me dio premios, otro me dio castigo
Sus voces de luz indicaron mi camino
Pensando en mi bien, desde que fui un niño,
Me cuidaron los sabios, la tierra, los libros…

Le debo a todos los que mi bien desearon
A todos los que un dí­a me dieron su afecto
A todos los que para mi bien me hablaron
Aun si no fueron de profundos consejos.

Le debo a los animales mi Guru me dijo
A los antepasados, al mar, las aves y el rí­o
A la brisa, al árbol, al pasto, que en sacrificio
Para el bien de los demás han vivido.

No puedo vivir sin el gusano
No puedo vivir sin enemigos
Sin la nube, sin el rayo,
Esto, del sabio aprendimos.

Camino como un gran sinvergüenza
Pisando una prestada tierra
¿Cuándo – exclamo con impaciencia-
pagará este infame sus deudas?

Canta el santo nombre este endeudado
Que sufre el dolor de ser explotador
¡Oh Gurudev! De ti ni hablo
¿Se puede pagar tu regalo de amor?

¿Cuándo tendré la gracia de ser visto con buenos ojos
Por esas grandes almas que se santifican
Que en el intento de hacer el bien a los otros
Llenan sus vidas de sabidurí­a infinita?

9
Debajo de esta frí­a e indolente capa que nos separa y cubre
Está el plano del amor donde las almas hermanas danzan de alegrí­a
Unidas en Dios, en el éxtasis del prema que en sambandha las une
¡Oh Señor! Canto Tu nombre con la esperanza de alcanzar ese nivel un dí­a.

Ahí­ no habrá ningún concepto mezquino, nada que su dulce relación enturbie
La mente pura, guardada por un corazón devoto, sin explotación ni egoí­smo
¿Cuándo me darás esa sanidad, ese recurrir a Ti por toda certidumbre?
¿Cuándo al cantar Tu nombre sentiré la música de Tu amor armonizando abismos?

¡Mahananda! ¡Mahananda! Cantaba una voz una mañana
¡Oh éxtasis Supremo! ¡Todo el amor Te pertenece!
Hazte dueño, hazte dueño de esta pobre alma
A la que el tormento del mundo enflaquece.

Cuando perciba esa realidad de la que los sabios hablan
Todo será positivo y estará endulzado por el océano del néctar
Ahora las dualidades, el yo y lo mí­o, me amargan
Y mi envidia de Ti no permite que yo te pertenezca.

Cuando el nombre y los santos me den su gracia
Todo estará claro ese virtuoso dí­a
El mundo me vence con su colosal falacia
Sólo en Ti espera reposo mi vida.

Cuando el sol salga Tú alumbrarás todo
Y mi amor vencerá mis penas, temores y enemigos
Ese amor me lo darás Tú de algún modo
Cuando por algún servicio Me sonrí­as complacido.

Busco Tus pies de loto desde un sin número de vidas
Tíº sabes esto y Tus sabios enseñan lo mismo
Permite que esta vez mi alma rendida
No vea aparte de Ti ningún otro camino.

10
Tú estás ahí­, aunque no puedo percibirte
¡Océano de amor! Los santos Te descubren
¡Sólo Dios basta! ¡Sólo Dios! Siendo sabios insisten
Sin permitir que mi espí­ritu se disturbe.

Mira dentro, en lo profundo, y ama:
Las miserias con que el mundo te remece
Vienen sus ráfagas para avivar la llama
De un amor puro que olvidado adormece.

Cuando hayas sufrido los tormentos de la vida
Frustrados tus sueños, acabada tu empresa
Sentirás cómo tu interior da cabida
A una esperanza que en la ceniza empieza.

La brisa de Su flauta avivará tu sentimiento
Y encontrarás realidades que no muestran los ojos
¡Oh, descubrirás mil verdades en un solo momento!
¡Verás el mundo como un inmenso despojo!

El corazón puro te mostrará las realidades del éxtasis
Que escapan a las garras de los sucios sentidos
¡Sólo ese amor posee el néctar por el cual te remeces!
¡Sólo el amor da razón a los que existimos!

11
Y como ven
Después de un lejano tiempo
Volvió el trovador a mi pueblo
Vino diciendo:

¡Sólo Dios basta! ¡Sólo Dios!
¡El mundo es sólo despojo!

Él habí­a vivido muchas penas
Él habí­a mojado sus ojos
«Hemos olvidado el Amor»
Dijimos entre nosotros.

No queremos ciencias, no queremos poder,
Ni dinero, ni fama, ni sexo
Queremos libertad, amar, saber:
Lo que el Supremo ha dispuesto.

Que Tu voluntad nos conduzca como a tí­teres
¡Muévenos por Tu océano con el viento de Tu voz!
Tu realidad es la que vale, ¡Ven!, ¡venciste!
¡Ocupa nuestro trono! ¡oh benigno Señor!

Acabado todo valor en este mundo inmundo
Con mente, cuerpo, inteligencia, venimos a Ti
Derrotado y por fin alegre el corazón desnudo
Quiere ser llenado con espí­ritu servil.

¡Oh Señor! Termina esta ilusión que nos hiere a todos
Que tanto a Ti y a nosotros nos hace sufrir
¡Alégrate Señor mirando cómo:
Oramos por el tesoro de podernos rendir!

12
El trovador estaba más sabio
Tras pasar por la escuela de la vida
Con sus frutos dulces y amargos
De alegres y agobiantes dí­as
Y dijo:

Tres clases de condiciones vemos
Por las que pasan distintos hombres
Unos sólo sufren por no haber sido buenos
Otros gozan la vida habiendo sido mejores.

Y otros sufren aun habiendo sido buenos
Porque el Señor quiere darles frutos más altos
Que no dan los árboles de estos cielos
Sino que es la miel de Su amoroso abrazo…

Casi ni creí­ lo que escuchaba
Que estuviese hablando de modo tan sabio
Lo abracé y le dije: ¡habla! ¡habla!
Y él continuó emocionado:

Celoso, cuando el Señor nos llama
Destruye todo para dar Su presencia
Decidido entonces Su amor no calla
Y muy resuelto Su voluntad nos muestra.

Pero Su amor no es limitado ni egoí­sta
Como el gran sol su luz y calor se expande
Todo abraza, cuanto llega a su vista,
Y aun más lejos hasta a perdidos valles.

Todos danzan de alegrí­a al sentirse amados
Por ese océano de bienaventuranza pura
árboles, aves, bestias, hombres, vueltos hermanos
Crecen en un amor entre sí­ en un canto que es locura.

¿Cuándo llegará el dí­a en que mi cruel corazón despierte
a esa realidad que nos trajo el bendito Gouranga?
¡Oh, enfermo de vanidad y egoí­smo mi ser adolece
y no puede recoger el fruto natural del alma!

Es por amor que renuncia el que renuncia
Para probar y dar un amor mayor que no se frustra
Como mezquinos y duros los ven aquellos
Que sin dar el suyo buscan amores ajenos

Hay un rico que a los demás empobrece
Y hay otro rico que a los demás enriquece
El santo sabio eleva a otros a sus alturas
El pedante elogia sus logros mas a nadie ayuda.

Todo lo que el Señor nos pide es para nuestro beneficio
Pues Él puede prescindir de nosotros como el sol de la chispa
«Ven a Mí­, ven a Mí­…» nos dice invitándonos a Su hogar infinito
Y nos muestra desde el primer paso el sendero a Su dicha.

«Ven, sentirás lo que Yo siento
Vivirás en el abrigo de Mi regazo
Es frí­o el mundo, indolente, muerto…
Quiero darte el éxtasis que acompaña Mis pasos…»

«Escucha esto, ser creado para el propósito de Mi amor:
Placeres, poder, conocimiento… pertenecen al mundo inferior
Te di eso para que sustentes tu vida mientras tanto
no puedas beber el elixir del sagrado canto, del nombre de Dios.

Repite Mi nombre con el anhelo del amor
Suplica prema en la repetición de cada palabra
Sé un mendigo de la riqueza de tu corazón
Que ni un otro bien en los tres mundos valga.

Quiero darle la aurora a tu vida
Y quitar las estrellas que lloran en tu noche
Que ni una pena mengue tu alegrí­a
Pues ese don doy a quienes Me conocen.

Amigo solitario de tantos caminos luminosos
Me hablaste en tantas lenguas, Me pediste tantas cosas
¡Ay que Me duele y cansa Tu andar quejumbroso!
Álzate, sube, ven al hogar, ¿olvidas que sólo en Mí­ se reposa?»

Así­ dijo el trovador de muchas trovas
Embriagado con muy refinado vino
Y cantamos y cantamos en mi alcoba
¡Hasta sentir que el sol ya habí­a salido!

14
¡Oh los devotos que aman, a ellos quiero!
Desde el fuero más í­ntimo de mi conciencia
Que son puros, que son sabios y austeros,
Que son buenos y me tendrán paciencia.

¡A una ví­bora abrazar prefiero,
Antes que dejar a esos dulces santos!
Pues sin ellos el mundo es infierno
Morada de engaños, de probado espanto.

No es posible amar a Krsna sin ellos
Pues nos dan al Señor en todos sus actos
Hacen realidad lo que serí­a un sueño
Sin sus consejos, compañí­a y canto.

A través de ellos Krsna nos da Su corazón
Pues a Durvasa dijo: «Soy el corazón de Mis devotos»
Así­ lo más amado suyo nos da el Señor
Cuando anhelantes buscamos Sus pies de loto.

Queremos a Krsna pero Él nos dice:
Te doy aquello que Yo mismo adoro
Me tienes a Mí­ si ellos te bendicen
Pues con orgullo Me ocupo en sus logros.

Es la muestra del gran amor de Krsna
El darnos Sus más preciadas joyas
Él dice: Son más que Mi propia vida
Son el adorno de Mi corona.

Son el fruto de Mi árbol
Son la dulzura de Mi amor
¿Sin ellos cuánto valgo,
Cómo amo si solo estoy?

¿Si solo estoy qué bueno tengo?
¿Si solo estoy a quién atraigo?
Si no tengo padres, amigos, siervos,
Es porque la envidia me ha rodeado.

¿Si todo es Uno dónde está el amor?
Si todo es Uno, todo es envidia
Por ello sirvo a Mis devotos Yo
¡Pues nos somos el alma y vida!»

Así­ los busco a ellos
Tan difí­ciles de hallar como el bhakti
Sólo aparecen cuando un ruego
Sincero y ferviente se hace.

¡Y tantos tengo, tantos tengo!
¿Cómo calcular mi riqueza?
Por gracia suprema vinieron
¡Por esta alma que a vivir empieza!

15
Canción especial del trovador.

Y en un viejo baúl
Atacado por el musgo
Encontré esta canción
Llamando a lo más profundo:

De tu noche de mil especies
De ameba a anciano cuaternario
de Brahma, sapo, rey a veces
De girasol, bestia miles de años
Cubierto por un cuerpo
Mente, inteligencia, ego falso
Por maya abatido, mal dirigidos pasos
En los rí­os de la vida,
que arrastran tanto, tanto.

De tu noche de mil especies
ví­ctima del verdugo aplauso
de la ciencia inconsciente
del karma que anuda lazos
de la codicia, el orgullo, el odio
de los mil hongos mentales
solitaria ví­ctima de pasiones
ajena a las mil verdades
que se prohibe se ovacionen.

De tu noche de mil especies
ya en tu escafandra de semiconsciente
despierta a la vida y siente
el latir que por ti late
que hay un sol, un viento compartido
las estrellas de la noche
un cerro, un peñasco, un rí­o
un brillo en todos los ojos
de los inocentes como niños
sin cañones ni altavoces.

despierta a la vida y siente
el latir que por ti late
lava la sangre de tus dientes
deja tu ropa de combate
toma la flor herida de tus sueños
y dueño de tus pasiones: álzate.

Álzate a cimas verdaderas
que sólo el santo alcanza
pisa resuelto la miseria
a que otros hacen alabanza
pisa muerte, pisa miedos,
pisa triunfos, fama, ego,
pisa: la tanta ignorancia.

y alza, alza vuelo
¿para qué tan oscuro y pequeño?

canta la verdad eterna
que el sol lee a cada paso
siente la alegrí­a interna
que se abre al canto en el ocaso
y al murmurar de tus labios
no le des jamás descanso
así­ cuida la semilla
como a una almita que le cantas
para que se esté tranquila
para que haya real esperanza.

bien murmura y canta
llama el llanto a tus ojos
llama el llanto y así­ avanza
avanza y termina
los mil pasos de la vida
de una vida tan antigua
como tu pena y la ví­a
que circunda el espacio.

Detén tus pasos y mira
que puedes triunfar de veras
pisa muerte, pisa miserias
pisa noche y triunfante
álzate, álzate a los pies
de la Belleza Suprema.

Es quien con amor te mira
te invita a Su ribera
te dice: «alza, camina
deja esta extranjera tierra
que tengo para ti
mi amistad verdadera…»
y escucha escucha Su flauta
como suena y suena
por ti es que ella canta
porque tú no la recuerdas
¿porqué no la recuerdas?

Mahajanas

mahajBRAHMA
¡Oh Brahma! Padre creador
Cantas con tus cuatro bocas
Las glorias del Señor
Y Su devoción evocas.

Principio del parampara
Recibe tu corazón el Veda
Y sólo por servir la Verdad
Es que estos mundos creas.

NARADA
¡Oh Narada! Santo perfecto
Acompañado por tu vina
Cruzas el universo
Alabando a Sri Krishna.

Bendices toda entidad
Asistes en cada lila
Tu nombre revela que das
Al hombre lo que alivia
(Nara: seres, da: que da).

SIVA
¡Oh Siva! Dulce, bondadoso, místico,
En Kailas resides, meditabundo,
Miras sonriente, gracioso, pacífico,
Sentado en tu piel, ajeno al mundo…

El dham proteges y eres emblema
De los devotos consagrados
No hay alma a la que te niegas
A Cupido venciste, ¡santo! ¡bravo!

KUMARAS
¡Oh Kumaras! Hijos de Brahma
De casta vida, celestial pureza
No hay verdad que se les calla
Resumen son de sabiduría y belleza.

Dennos el secreto preciso
Para alcanzar esa verdad profunda
Que lejos del mundano hechizo
Con nectáreo éxtasis se inunda.

KAPILA
¡Oh Kapila! A Tu madre Devahuti
Le enseñas el sankhya que todo explica
Se librará quien atento escuche
Tu revelación clara y analítica.

«Ya no temo el cautiverio de maya»
Dijo Tu madre tras escucharte
Del jñana(1) al bhakti lleva Tu palabra
¡Que al más alto logro sabe encumbrarse!.

MANU
¡Oh Manu! ¡Svayambhuva! Padre nuestro
El cuerpo de leyes diste a éstos tus hijos
En guiar nuestros pasos eres perfecto
En darnos la ciencia de los sacrificios.

Hablas al brahmin, ksatriya, vaisya, sudra,
A la humilde mujer, a todos aleccionas,
Sabiendo el sentir de cada criatura
Quitas cabal lo que las condiciona.

PRAHLAD
Sólo tú sabes ¡Oh Prahlad! Santo niño
Con cuánta amenaza te acechó tu padre
Serpientes, veneno, fieras, abismos…
No dieron a tu oración celo cobarde.

Al fin Nrisimha rompiendo un pilar
Con aspecto temible vino a salvarte
Mató al opresor, Lo supiste adorar,
Y por tu padre y el mundo le rogaste.

JANAKA
¡Oh Janaka! Padre de Sita
Amo de Ram, rey puro, veraz
Te cita Krishna en Su bello Gita
Como alma liberada y ejemplar.

Por consagrar cada acto al Señor
La ciencia de la acción enseñas
Cómo se alcanza la perfección
Haciendo de la vida una entrega.

BHISMA
¡Oh Bhisma! Devoto puro y oculto:
tras tu armadura de fiero guerrero
Flechas fue el rezo de tu secreto culto
Y acostado en ellas fue tu último ruego.

Tras enseñar el Veda al rey del mundo
pediste al Señor que ante ti se disponga
Cantaste tu amor, lo miraste profundo
Y te fuiste donde Él, quien el bien corona.

BALI
¡Oh Bali! Al universo entero subyuga
Y cuando a Vaman, tres pasos suyos diste en promesa,
Con dos lo abarcó todo, mas cumpliste triunfante
Al decirle: ¡Oh Señor! Da el tercero en mi cabeza…

Así rendiste tu posesión y persona
Yendo contra toda advertencia y mal consejo
Al dar lo temporal ganaste eterna gloria
Y de Indra y del mundo pasaste a ser maestro.

SUKADEVA
¡Oh Sukadeva! En tu juventud reuniste
a los sabios del insondable universo
Sobre el rey Pariksit y los demás vertiste:
El más dulce saber, fruto selecto.

Diste la clave para el logro supremo
Para no renacer en repetidas vidas
Para conocer el amor puro en pleno
Y alcanzar los pies de la más querida.

YAMARAJ
¡Oh Yamaraj! Dios de justicia
Con el karma corriges a malos y buenos
Es sujeto a ley quien no solicita
Servicio amoroso al Supremo.

La gloria del canto del nombre
Declaras en el Bhagvatam a viva voz
Y que sólo castigas a quienes se oponen
A reverenciar y servir al Señor.

Las Palabras

palabNo se pueden decir todas las palabras,
Mientras no suceda o anticipe cada hecho,
Éstas caerán como una rosa desabrochada,
Para suavizar tu camino con sus pétalos.

Se dirán, se dirán todas las palabras,
Ya vivido todo placer, toda angustia,
Y aprenderemos a hablar con la mirada,
Una vez ya agotadas las preguntas.

Ese día se pronunciarán encantadas,
Palabras de perlas, de aromáticas lilas,
Para liberar a las almas esclavas,
Que de su divino tesoro se olvidan.

Con su palabra el sabio adora,
Con su palabra el sabio investiga,
Armoniza, explica, conforma,
Aviva el amor, alienta la vida.

Su palabra revela la voluntad secreta,
Penetra los mundos que el incauto ignora,
Se vuelve poema, se vuelve gracia y esencia,
Se vuelve el néctar que otros sabios toman.

Concretiza la realidad más alta,
Y en esa pureza a la conciencia aloja,
La eleva al éxtasis, la encanta y exalta,
De lo ruin, mundano y bajo, la despoja.

Se deposita en el corazón de los sencillos,
Que aprecian la verdad como algo demasiado grande,
Como para entenderla con cristales y cuchillos,
Como para que se entregue a manos banales.

¡Esas palabras! ¡Flores del jardín del edén!
Las ocho capas de los mundos traspasan,
Enseñan la intensión, el rasa, la forma, el bien,
De la oculta trascendencia con sus fragancias.

Palabras que suspenden el alma en el ideal divino,
Palabras que sostienen el espíritu despierto y activo,
Palabras de fuego, de loto, de rayo, de roca,
Palabras que agitan al perverso y lo provocan.

Amo esas palabras, me nutren, me sustentan,
Me llevan a lo sutil, lejos de lo inmundo,
Me permiten vivir donde ya no se encuentra,
Competencia, envidia, codicia, ni orgullo.

Amo ese hablar de los que se sientan,
A repetir lo que oyeron de humildes Gurus,
Amo esas palabras que presentan,
Como el máximo logro el amor puro.

Amo esa palabra que salva a los hombres,
Del temor, la alienación, de la incertidumbre,
Que los rescata de este miserable mundo de nombres,
Y no descansa hasta llevarlos a la cumbre.

Amo esa palabra antigua, de miles de años,
Que con celo guardaron con amor los sabios,
Palabras rescatadas de labios austeros,
De Himalayas, de tirthas, de monasterios.

Esa palabra que encantó a los sabios amo,
Aquellas que les arrancaron lágrimas y risas,
Esas que pronunciaron con solemne cuidado,
Con las que lograron todas sus conquistas.

Esa palabra que se hizo amiga eterna del alma,
Que la salvó de los laberintos oscuros,
Que no permitió la reencarnación ni el karma,
Que la guió por jardines de buenos augurios.

Esa palabra guardada en el cofre del corazón limpio,
Al que sólo abren las llaves humildad y pureza,
Que siempre salen joviales, que dicen lo preciso,
Que a pesar del tiempo son prácticas y frescas.

Mas no gusto de la palabra que divide,
Que crea dogmas, fanatismos y sectas,
Que la hermandad entre los hombres impide,
Que despierta envidia, codicia y competencia.

De la palabra que hace insustancial al hombre,
Que lo insulta, violenta, que lo limita,
Que la verdad del éxtasis divino esconde,
Que lo hace rebaño, masa, y lo atemoriza.

No gusto de esa que crea soberbia,
Que hace a unos desdeñar a otros,
Que por orgullo o egoísmo se reserva,
Que sólo aprecia y reconoce lo propio.

Amo esas palabras que llenaron mil libros,
Mil libros con el dibujo de una eterna conciencia,
La eterna conciencia de Dios y de uno mismo,
Fin del sentir, del existir, y de las ciencias.

Esa palabra que nació como una flor,
Abonado el suelo con el esfuerzo y la paciencia,
Con el entusiasmo, con la buena asociación,
Y que un nuevo color, un nuevo perfume, presenta.

Sí, amo esa palabra testigo,
De un largo camino bien llevado,
Que sufrió amenazas y peligros,
Que pasó por dichas y calvarios.

Esa palabra fogueada y golpeada,
Esa palabra una vez prohibida,
Presa, evitada, insultada,
Que por amor se entregó escondida.

Esa palabra que grabó mi maestro,
En largos desvelos de perseverante seva,
Regalando al mundo esos secretos,
Que dan a las almas el néctar que anhelan.

Permitan mi artik, mi veneración, mi alabanza,
Permitan mi servicio a esas palabras santas,
Permitan que las repita con firme constancia,
Para que me bendigan y libren de mis anarthas.

Esas palabras amo, admiro, ¡me han salvado!
De un mundo lleno de hostiles propuestas,
Debo cuidarlas como tesoro amenazado,
Por rodearme de esos faros, de esas almas resueltas.

¡Comenzó la guerra de quien lucha por salvarse!
De las sutiles garras del maya enigmático,
De tus palabras ¡oh santo! Debe sólo aferrarse,
Y con amoroso sadhana superar los obstáculos.

Lo guiarás ¡oh Guru! Como amigo eterno,
Con tus palabras-canto que el silencio enjoyan,
Palabras-luz, que destacan el sendero,
Que elevan el alma a su asombrosa gloria.

De un modo u otro se agotarán las mil vidas,
Con las que azarosos tejimos tantos caminos,
Mas no se agotarán esas palabras amigas,
Que nos regalaron triunfantes nuestros destinos.

Y allí serán mágico canto divino,
El todo contenido casi en monosílabos,
Semillas abiertas en flores sedientas,
Dando libertad al amor cautivo.

Y así aquello que nació de una sílaba,
Que millones de símbolos fallaron en explicar,
Volverá a ser simple, pequeña semilla,
Que en el corazón puro se habrá de mostrar.

Ese Om, ese santo Klim que abusivo,
Pensé se generaron para mi placer,
Entiendo por fin debo servirlos,
Y se han vuelto fuente de interno bien.

Mágica palabra, descubridora de misterios,
Llévame a la fuente de la conciencia amorosa,
Vuélvanme un siervo, un siervo sincero,
Que no ande en el mundo mi alma afanosa.

Apéguenme a la luz de lo divino,
Háganme amar vuestra sutil pureza,
Que busque anhelante en vuestro sonido,
Ante todo peligro vuestra respuesta.

Sumérganme en vuestro mundo y así,
Sálvenme de lo burdo de lo atómico,
Enseñen a esta dura roca a percibir,
El divino juego del lila en lo cósmico.

Sacarán alas las palabras de vuestros jardines,
Y me llevarán a los sentires amorosos,
¡Oh cuándo! ¡Cuándo! Amigo mío, ¡dime!
Harás mi corazón puro y virtuoso.

Y nunca se callarán estas palabras,
Que hacen coro en los albores de la vida,
Que salvan de las penumbras de maya,
Y dan la Verdad en alabanza festiva.

Palabras que estrechan la unión con el sabio,
Palabras que nos comprometen con lo real,
Que imparten el éxtasis del iluminado,
Que llueven de la nube de la Verdad.

Palabras que ignoran la necia palabra,
Que no toleran el pretensioso silencio,
Que proclaman la gloria del que nos Ama,
Y que místicas nutren el sentimiento.

Quise decir todo a un amigo en un momento,
Todas las palabras, sentires y consejos,
Antes de irnos por los senderos del tiempo,
¡Y el santo nombre resumió todo eso!

La historia de Budha

budaHace unos dos mil quinientos años
En la pequeña provincia Bihar
Donde hoy deslinda la India con Nepal
Ocurrió el nacimiento del sabio.

El rey Suddhodana fue su padre,
Mayadevi su madre, alma pura,
Cuatro ángeles fueron a anunciarle
De su futura buena fortuna.

Todo prosperó en el reino
Cuando el niño hubo nacido
Rebosó el tesoro lleno
Por presentes recibidos.

A palacio llegó el sabio Asita
Al día siguiente de él nacer
A todos alegró su visita
Y le preguntaron su parecer.

Lloró el sabio al ver al niño
Y lamentó su vejez:
«No alcanzaré a dar oídos
A lo que de él debo aprender…».

Dijo que antes fue Sumedha,
Un brahmana renunciado
Que ahí recibió la tarea
De dar al mundo un cayado:

«Mira, – dijo la revelación –
Nacimiento, vejez, muerte, te atan
Halla el camino de salvación
Por el que el ser, del dolor, se aparta…»

Después ocho astrólogos vinieron
Siete anunciaron sería un gran rey
«Asceta será- dijo el octavo-
Dejará a un lado su linaje al ver
Cuatro hechos que al mundo dan socavo:
Dolencia, muerte, pobreza y vejez…».

Tal anuncio abrumó a Suddhodana
Quien ni deseaba ver a su hijo sufrir
El rigor de una vida consagrada
Ni dar el trono a sucesor no afín.

Al séptimo día su madre murió,
Y su abuela Anjana se hizo cargo de él…
«Que nada vea que le cause dolor…»
Fué la estricta orden emitida por el rey.

«Que ni una flor se marchite ante sus ojos
Que sólo conozca vida de placer
No vea tristeza, sólo alborozo,
Sólo belleza poned junto a él…

Que nada lo haga despreciar el mundo
Que no descubra su verdadera faz….»
(A muchos hacen esto, no sólo a uno,
Mas sólo unos pocos logran despertar).

A los dieciseis años quiso casarlo
Para así asegurar su futuro real
«Lo haré- dijo Siddharta, así llamado-
Pero con mujer de carácter ideal».

De buenos modales, modesta, veraz,
Tierna como una hermana, generosa,
Joven, bella, pero sin vanidad…
Sólo a alguien así tendré por esposa.

Tiempo tomó encontrar a Yasodhara
A quien ganó en competencia a otros príncipes
Un nieto le dio al gozoso Suddhodana
Mas lo anunciado aún debía cumplirse.

Pidió Siddharta ir a pasear
A los jardines de recreo
Ante esto el rey ordenó ocultar
Pobres, sucios, viejos, enfermos…

Más el príncipe pidió al cochero
Tomar un camino no dispuesto
Y a poco avanzar, con cierto miedo,
Vió pasar curvado, a un hombre viejo.

Dime, Channa, – al cochero dijo –
¿Qué pasa a ese hombre que así camina,
Arrugado, tembloroso, indeciso…?
Nunca vi a alguien así en mi vida.

Channa, obligado a responder, dijo:
«Es la vejez la que a este hombre aflige…»
¿Y todos la habremos de padecer?
Sí, dijo Channa, al inquieto príncipe.

Luego vio a uno afectado por lepra
«¿Qué es esto?» – preguntó muy dolido
«A este hombre la enfermedad le aqueja…»
«¿Y nos vendrá a todos?”…. ”Sí, es sabido…»

Luego pasó un cortejo fúnebre:
«¿Quién va ahí, sin moverse siquiera?»
«El ha muerto, príncipe, y no dudes,
Que a todos ese fin nos espera…»

Más adelante vio a un renunciante…
«¿Quién es, y porqué emana esa paz?»
«Él dejó todo, y sólo halló importante
Hollar el sendero de la Verdad…»

Desde ahí Siddharta no fue más el mismo
Presente tuvo que éste es lar de dolor
El rey hizo todo por impedirlo
Mas nada cambiaba su decisión.

Ni bellas danzarinas
Ni exquisitos manjares
Ni música de vina
Ni encantos temporales…

Una noche decidió partir del reino
Channa mismo lo llevó abatido en lágrimas
«Hasta no hallar cura al dolor no vuelvo»
Y cambió por trapos, su ropaje y espada.

Esto fue a orillas del río Anoma
Donde cortó su hermoso cabello
«No llores por mí- le dijo- llora
Por quienes sufren el cautiverio…»

«Levántense sin tardanza
Sigan vida de pureza
Virtud es bienaventuranza
En la otra vida y en ésta.

El deseo es la causa del dolor
El dolor no se aparta del placer
Libertad es correcta aspiración,
Correcto actuar, no violencia, hacer bien…»

Detuvo el sacrificio de animales
Y enseñó en su época normas de moral
No apoyó las muchas austeridades
Sí el meditar en el bien trascendental

Tras volverse Budha, el Iluminado,
Volvió a su palacio a instruir a su hijo
Dió su mensaje hasta los ochenta años
A sus miles de amados discípulos.

Budha nos eleva al nirvana
Al cese de variedad material
Más allá de ese vacío se halla
El cielo del reino espiritual.

Con su enseñanza nos prepara
Para amar un mundo de luz
Del que otros grandes nos hablan
Como Cristo y Mahaprabhú.

Elogio a Jesús

jesucComo hijo de María
Como hijo de José
Nació para bien un día
En un establo de Belén.

Tres reyes le trajeron:
Oro, incienso, mirra
Después que en el cielo vieron
Anunciada su venida.

Con doce años ya enseñaba
La esencia de la escritura
A quienes se aferraban
A una regla fría y dura.

Dios debe ser servido
Y a nadie deben mirar
Como amigo o enemigo
A todos deben amar.

Canten Su nombre divino
Entréguense a Su voluntad
Sigan fiel este camino
Pleno de vida y Verdad.

En casa de mi Padre
Muchas moradas hay
Tendré una para darles
Mi consuelo y amistad.

A Dios amen sobre todo
Da al vecino caridad
Como el sol vean el modo
De alumbrar a los demás.

No hagas a tu prójimo
Lo que evitas para ti
Ama, ama a los otros
Como te quieres a ti.

¿Y quién es tu prójimo?
¡Incluso quien te hizo mal!
Todo aquél que lleva el soplo
Del Padre Celestial.

Quien nace, crece y muere
Quien ves temer y llorar…
El amor del Padre se extiende
Al hombre, planta y animal.

Yo vendré a enseñarte
A enseñarte a servir
A tu puerta iré a golpearte
Diré:»¿Te acuérdas de mí…?».

No poseo ni una piedra
Donde apoyar mi cabeza
¿Quieres seguirme…? ¡sea!:
A Él da… tu vida completa…».

El saber es una lámpara
Ponle aceite y no la roben
Déjala en parte alta
Que alumbre en todo orden…».

Muchos milagros hizo
Para probar su santidad
Impartió mil principios
De amor y de humildad.

Quien su nombre cante
Tendrá la perfección
Quien en él se esperance
Hallará la devoción.

Mas necesitas un guía
De inspirada santidad
Para que día a día
Te oriente en la bondad.

Llevó su sacrificio
Al extremo de la cruz
Vió a todos como hijos
El pastor de beatitud.

A amar enseñaba
Su mensaje fue universal
«Quien a Dios escucha y ama
Lo vuelvo mi familiar…».

“No esperen que el mundo los ame
Éste sólo a los suyos quiere
Quien se averguenza de nombrarme
No merece que a mí se aferre.

Superior al mundo es el alma
Por ello, deja todo, y sígueme…
No acumules lo que se acaba…
Para dejarte mi paz vine…

Ama a tus enemigos
Ora por quien te persigue
Quien sólo aprecia al amigo
Como un ser corriente vive.

Que a mí venga el sencillo y humilde
Pues los últimos serán primeros
Será ensalsado quien se humille
Quien por mí llore hallará consuelo…»

Su dulce enseñanza
Despierta el amor por Dios
Su vida entera agracia
A quien busca salvación.

Jesús, Jesús, entregas
Abnegación y pureza
De fe intachable llenas
Libras de toda bajeza.

Siga el hombre tu camino
Descubra su tesoro interno
A tus pies hallará abrigo
Quien se esfuerce por ser bueno…
¡Qué sacrificio grandioso!
Por amor a la Verdad
Pobre queda todo elogio
A tan rendida santidad.

Aceptaste esos clavos
Que no eran para ti
No querías ver esclavos
De un oscuro existir.

Recibiste la corona
Como el rey del dolor
Emblema es de tu gloria
Por tu coraje de amor.

¡Oh pastor de mil ovejas!
¡Cuánta esperanza nos das!
Pues si alguna se te aleja
Tú la vienes a buscar.

Siga el hombre tu camino
De alegría y santidad
No andará aquí perdido
Sino tendrá tu solaz.

Científica Nescencia

cienc¿También te creíste el cuento, que nos cuentan como historia?
Que el Señor, ya por malo o por inepto, nos creó sin recursos ni memoria
Que en vorágine amazona, nos lanzó a una prueba de sobrevivencia.

¡Pues no fue así! Como lo pinta la ciencia, buscando la conveniencia
de hacer del hombre su servil.

Tampoco nos creó Dios, dejándonos en cero, para que con duro esmero,
Armemos lo que hasta aquí se armó.

Lo dicen los Vedas, lo dice también la Biblia
Que el Señor nos crea en un paraíso de sabiduría
Mas el hombre se niega a seguir Su sabio consejo,
Y al árbol de lo dual se arrima, para abrazar allí reflejos
Y dejando la Verdad, tras la mal llamada ciencia se encamina,
Con ella orgulloso afirma, que su teoría es lo real.

Niega el alma que da vida, todo atribuye a una explosión
Dios es sólo una energía, el mono es tu antecesor.

Mas no dan pruebas concretas, ya lo anticipó mi guru
Te dan sólo un cheque a fecha, te tiran para el futuro.

Premio Nobel para un burro, premio Nobel para dos,
Premio Nobel para el tercero, y para el cuarto engañador.

La ciencia verdadera consiste en amar a Dios
Hacer que el alma vuelva, al mundo superior.

No es analizar miserias; numerarlas, clasificarlas
Es saber salir de ellas, realizando que somos almas.

Han mentido ya lo ves, la lista es bastante larga
Niegan todo antiguo saber, toda escritura revelada.

Y así creímos el cuento aquél, que Dios nos puso en cavernas
Para mí quien no lo quiere querer, todavía vive en ella.

Cayó una gota

cisneCayó una gota
Cayeron dos
Así una lluvia
se desató.

Semilla hicieron
hasta hacer flor
De ella salieron
más de un botón.

Al sol sin susto
vieron venir
Sembró con gusto
estrellas por mil.

Semillas semillas
semillas de sol
Semillas que brillan
brillitos de amor.

Cantó uno
cantaron dos
Al fin hubo
Un gran clamor.

Varios somos
seremos más.

No habrá modo
de hacernos callar.

Cantó uno solo
aquella vez
Ya cuántos somos
¡vaya a saber!.

Llegó un solo cisne
a mi laguna
Vino a decirme:
«Prueba fortuna».

Alzó blanco vuelo
Dejándome el canto
«Toma este cielo»
-Dijo sin llanto-

Y tras este cisne
Vinieron otros
Para decirme:
«Vive entre lotos».

Vino uno solo
Le siguieron mil
Ya cuantos somos
No sé decir.