Poemas

El Alma

Off 251

por Srila Bhaktivinoda Thakur

Traducción por Atulananda das

 

¡Ay! de quienes pierden sus días,

en fiestas, risas y celebraciones,

líquidos mortales, engañosos brillan,

tomando cuenta de sus corazones.

 

Radiantes botellas los encantan,

las abrazan en su corazón,

de la desgracia no se levantan,

estos esclavos del alcohol.

 

¿Fuimos destinados de algún modo,

a ser brutos en nuestro actuar y sentir?

¿Puede el hombre, señor de todo,

dejar su sentido común y proseguir?

 

Este sentido común nos dicta,

que la gloria del hombre está en la gracia

de existir para vivir y amar la dicha

de ese hermoso cielo que nos abraza.

 

¡Ay, esta carne no es nuestra!

¡Nos encadena este cuerpo mortal!

Atan al alma pasadas falencias,

¡mas que de nuevo se intente alzar!

 

¿Para qué entonces este juego infantil,
con cosas que nunca serán nuestras?
¡Ya en cien años no estarán más por aquí!,
serán como deshojadas rosas muertas.

 

Rosado destello es esta vida,

que pronto se diluye en la nada,

sólo el alma se conserva viva,

con sus acciones buenas y malas.

 

¡Qué profundo se anuncia el pensamiento!

¡Cuán grave su aspecto se muestra!

En gran reverencia nos mostramos envueltos,

al leer libros sobre esta Naturaleza.

 

Oscuro problema es la vida,

-cortina a izquierda y derecha-

y nunca un alma celebró su venida,

para relatar lo que el ojo no acierta.

Mas luego suave y honda voz nos clama,

-que dentro de nosotros se hospeda-

“¡Hombre! ¡Hombre! ¡Inmortal es tu alma!

¡Nunca habrá muerte para ella!

Para ti, tu Señor, en lo alto ha guardado,
una gran despensa de buenaventura,

y hasta el fin de los tiempos estarás al lado,

de Quien sólo obsequia amor en su forma más pura.

Que tu benigno poder de encanto, ¡oh, amor!,

unan mi alma con el Señor,

¿cómo, con palabras terrenas poder describir,

ese tan diáfano e inmensurable  sentir?

Gozo y dolor no son más que cargas,

¿qué más puede heredar la carne?

Tan sólo la adormecida alma,

espera de ellos algo entrañable.

 

Y entonces, mis amigos, no gocen más,

ni lloren por ninguna bajeza,

mujeres, vino, y carne de bestias,

amor alguno te darán jamás.

Pero debes amar a tu hermano,

y tú mismo darte a Dios,

Dios ya conoce tu justo salario,

es hecho sabido con antelación.

 

Olvida el pasado que duerme,

nada sueñes para el futuro,

actúa en el presente que tienes,

y tu progreso vendrá seguro.

 

No me digas con mente fría,

que al alma sólo se la formó

con leyes mecánicas, sin vida,

y destinada a la destrucción.

 

Mi Dios que nos dio todo y la vida,

sólo Él al alma puede eliminar,

o darle esa dicha que en lo alto se liba,

y así cumplir Su anunciada voluntad.

Marcha adelante, ¡oh, alma (pura)!

contra todo ese mal actuar,

que se yergue con sus soldados Odio y Lujuria,

¡vuélvete un héroe de verdad!

 

Mantente en el mundo espiritual,

tan firme como puedas en tu propósito,

nada mundano te haga bajar,

¡levántate fijo, hombre heroico!

 

¡Oh alma saragrahi viasnava!,

tú eres un ángel refulgente,

llévame, llévame a Vrindavan,

y reafirma el poder trascendente.

 

Reposa allí mi alma, libre de la materia,

a mi Amado entregada, en Sus brazos,

amor espiritual y paz eterna,

son los que embriagan mi canto.