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El trabajo de la liberación

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Este mundo está hecho de energía material, de energía inconsciente. La energía se divide en 5 partes burdas y 3 sutiles. La energía material tiene estas ocho divisiones: tierra, agua, aire, fuego y éter.

Estas son las 5 divisiones burdas, y las 3 divisiones sutiles son la mente, la inteligencia y el ego. Esta es la energía burda y material.

Nosotros no somos de aquí, no somos estos elementos ni tampoco somos una mezcla de ellos. Somos un alma, un ser completamente diferente. La energía espiritual trascendental tiene tres características: sat, cid y ananda.

Sat, la energía espiritual, es eterna; Cid es conciente y, Ananda es bienaventurada. Pero la energía material es miserable porque es temporal y se destruye.

Krsna dice : “Este mundo es miserable, porque es un lugar de sufrimiento”. La felicidad, ¿cuánto va a durar, cuánto me va durar? En el mundo superior estás mejor, y después de estar mejor, aun estás mejor. La energía material te ‘tira’ hacia abajo, la energía espiritual te ‘tira’ hacia arriba.

Nosotros queremos conectarnos con la energía espiritual porque a ese lugar pertenecemos. Los Vedas nos lo dicen: “No somos este cuerpo. No tenemos nada que ver con esta materia”. Tal como la gota de aceite que jamás se va a mezclar con el agua.

La gota de aceite puede ser llevada por el agua, así como el alma es llevada por la materia. El alma está siendo arrastrada de un cuerpo a otro, de una vida a otra, de una especie a otra. La corriente de los deseos materiales nos lleva por todo el universo y el alma está observando. Cada vez que morimos vemos qué papel nos tocará en la siguiente vida.

No sabemos qué pasará en nuestra próxima vida. Como bien dijo Voltaire: “Si nací una vez, ¿por qué no puedo nacer dos veces?” Los Vedas nos dicen que podemos nacer millones de veces.

La vida es muy rica. Aunque este es el mundo de la muerte, siempre está lleno de vida. Todo, cada hojita de pasto, cada fruto, está lleno de semillas con futuros árboles en su interior. Así que la vida esta ahí, morimos y volvemos a nacer. Somos como una semilla de papas, cuando llega cada estación aparece, eso es la reencarnación.

¿Hasta cuándo vamos a reencarnar? Hasta que vayamos al mundo donde existe el amor. A ese mundo quiere llevarnos la ciencia del yoga. La ciencia física te quiere llevar a la luna, pero, ¿de qué sirve? Las personas inteligentes quieren ir a un lugar donde no hay nacimiento y muerte, y a ese lugar te lleva Krsna, solamente cantando, bailando sirviendo, desarrollando nuestra capacidad de amar.

El ser humano está ocupado en tratar de desarrollar su intelecto, su poder sexual, sus chakras, pero lo que más debemos desarrollar es nuestra capacidad de amar, el amor divino, amar a Dios, y así poder entender que somos almas.

Aquellas personas que están desarrollando más su conciencia sienten la necesidad de algo sustancial y concreto, no les convence algo que es devorado por la serpiente del tiempo. Si tratamos de despertar nuestro interés e inquietud por lo eterno, entonces iremos por buen camino y estaremos dándole la espalda a este mundo transitorio. Los niños por ejemplo, solo quieren jugar. Ellos no toman el peso de que hacen algo transitorio y no piensan en el futuro.

Pero las personas más santas te dirán: “¿Para qué siempre estudias y siempre trabajas? Hay que buscar algo más allá. El verdadero trabajo debe ser el de nuestra liberación.

¿Cómo salir de aquí? ¿Cómo conocerme a mí mismo? ¿Cómo poner fin al sufrimiento, a las ansiedades? ¿Cómo poner fin a mi egoísmo, a mi envidia?”

Debemos buscar esa fórmula. Esta fórmula existe, la fórmula saludable. Verdadera salud significa plena satisfacción.

Debemos estar plenamente satisfechos, plenamente felices, gracias a un conocimiento superior, a un entendimiento superior y a una emoción superior. Esta la obtenemos gracias al canto del mantra, de escuchar la filosofía, de asociarme con los devotos. Vamos a sentir en nuestro corazón una experiencia superior que nos atrae a una vida sana, a una vida ordenada, nos atrae a ideales superiores, ideales que nunca habíamos pensado, como por ejemplo ser vegetariano, el no querer dañar a los animales y a las plantas.

Quizás antes solo buscábamos que todos fuesen buenos con nosotros, pero pocas veces teníamos la preocupación de ser buenos con los demás. Normalmente es así, las personas están con la idea de corregir antes que corregirse a sí mismos. Ese es todo el trabajo que debemos hacer, pues por no corregirnos es que ahora sufrimos. Si fuésemos de otra manera estaríamos siempre felices. Depende del conocimiento que uno tenga. Depende del estado de conciencia que uno tenga. Me refiero al conocimiento relacionado con lo eterno. Si ya conoces a Krsna, si ya conoces el lado luminoso, ahí
estarás libre de todo problema.

Mientras más nos acercamos a la materia, más problemas, más preocupaciones, más incertidumbre. La materia es un engaño. Parece muy concreta pero es lo más incierto que existe.

Mientras más te acercas a la materia, más incertidumbre, más dudas desarrollas. Mientras más riquezas tienes, más riquezas tienes que cuidar. Mientras más fama tienes, más preocupación tienes. Este mundo es traidor. Es completamente al revés. Cuando te está yendo bien, en realidad te está yendo mal, porque allí estás quemando el resultado de tus actividades piadosas; y cuando te está yendo mal, ahí te está yendo bien, porque ahí estás pagando.

Cuando te va bien estás gastando tus ahorros, cuando te va mal estás pagando lo que debes. Si se me acaban los ahorros debo pagar lo que debo, solo sufrir. Este mundo no te da nada gratis. Si te va bien, si tienes una buena estrella, es porque te lo ganaste.

Así es este mundo, no hay misericordia, no hay compasión, es el mundo de la justicia, del karma.

Pero el mundo superior es el mundo de la misericordia, el mundo de la gracia. Allí uno recibe la gracia del Supremo. Allí hay un control generoso que llena de esperanza. Salgamos de este mundo, esa es nuestra recomendación en esta vida.

Si algo viene del mundo, hermano, es porque te lo mereces, nada más. Este no es el mundo de la compasión.

Si algo viene del mundo superior eso sí es compasión, eso sí es misericordia. Allí están nuestros verdaderos amigos. Ellos nos van a ayudar más de lo que merecemos. Cuando nos ayudan no piden nada de nosotros, lo hacen porque tienen tan buen corazón.

Sridhar Maharaj dice: “Sólo tenemos que romper el sello del ego y la corriente natural del amor divino fluirá en forma automática para ayudar a su propia causa”. Una frase muy hermosa. Sólo debemos romper el sello del ego. El ego es pensar que soy distinto de Krsna, me pone envidioso de Él. El ego solo crea una identidad falsa. Cada uno de nosotros es un Krsna das, un sirviente de Krsna. Somos familiares de Krsna, somos amigos de Él. Hemos emanado de Su propio cuerpo. El dice: “Todas las almas son fragmentos Míos”. Esa es la realidad, pero el ego me dice: “¡No! Yo soy el que soy ahora. Yo hago esto y aquello”. Él solo crea distintas identidades que nos separan de Krsna.

El Bhagavad Gita Krsna dice: “Yo soy tu Padre, Yo soy tu Madre, tu apoyo, tu Abuelo”. Pero nosotros no lo aceptamos: “yo tengo otros familiares, otra mamá y otro abuelo”. Pero no es así, estamos equivocados.

El ego que tenemos ahora enfría nuestra relación con Krsna, opaca completamente la fe y no nos permite conectarnos con el Supremo. Por ello, rompe el sello del ego, deja este concepto de que soy hombre, mujer, chileno. ¡No! Tú eres un alma en relación con el Supremo, en relación con el Alma Suprema. Eres una chispa de fuego y perteneces al fuego divino. Si el alma pertenece a la eternidad, pertenece al mundo conciente. Por lo menos hay que entender que no somos el cuerpo, que somos un sirviente del Señor.

En la manera de que tratamos de comprender esto la inteligencia natural se despierta en nuestro corazón y podemos ir entendiendo esta verdades supremas gradualmente.

Como dice aquí, solo debemos romper el sello del ego y la corriente natural del amor divino fluirá naturalmente para servir su propia causa. Así como el imán busca el metal. El imán solo atrae el metal; así Krsna atrae las almas. Solo atrae lo que es espiritual, no atrae la materia, no le interesa nada de este mundo. La sustancia fundamental ya existe dentro de nosotros, dentro de nuestro corazón y se llama prema, amor divino.

Todo este mundo es nada, sus objetos son obstáculos, como los que encuentra el río que baja al el mar. De acuerdo con los Vedas los ríos son femeninos y el mar es masculino. De acuerdo con los Vedas los ríos son las esposas del mar.

De esa manera el esposo mantiene a las esposas. Así los ríos bajan hacia el objeto del amor recorriendo caminos muy sinuosos, cayendo por cascadas y finalmente llegan al objeto de su amor. De esa misma manera, en nuestro corazón duerme este amor divino, el prema, como una vertiente cubierta, que una vez se rompe su sello, brota.

¿Esta vertiente a qué sale? A ayudar a su propia causa.

Tu corazón tiene su propia causa. El cuerpo tiene su propia causa, la mente también, la inteligencia también. Cada parte del cuerpo tiene su función ¿Cuál es la función del corazón? Hospedar el amor divino. Si tú lo despiertas, tendrás tu propia causa que es Dios.