Palabras de Atulananda Swami

Morir para vivir

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oracion2Si buscamos la perfección, debemos aprender de nuestros acharyas. Vemos que ellos toman la posición más baja, de mayor desamparo, pero los vemos a la vez mantener la perspectiva más elevada.

De esta manera ellos nos animan, nos dan esperanza.

Al menos cumplo con el primer requisito para recibir la gracia de Mahaprabhu: soy el más caído. Ahora, como bien dijo una vez Sridhar Maharaj: “antes de llegar a la perfección debes estar dispuesto a cruzar las distintas etapas de la imperfección.” Esto será algo doloroso, descubrir nuestro rechazo por el Supremo, por el amor divino. Por ello, en las palabras de Srila Sidhar Maharaj: hay que morir para vivir. Hay que matar el ego.

“El sello del ego, dice él, no permite que el prema dormido brote como una vertiente de nectáreo amor por Krishna. El ego es el gran enemigo.”

Los sadhus terminan con él, y asat-sanga lo incrementa porque se basa en la envidia de Dios.

Este ego es más sutil incluso que la mente y la inteligencia, la lógica en realidad no puede detectarlo, más bien es el gran amigo del filósofo orgulloso. Solo mediante la luz enviada por Krishna podremos percibirlo.

Solo aceptando con mucha alegría nuestra eterna, gloriosa y amorosamente protegida posición de sirviente.

El sadhu nos dirá: “mira, ahí está el ego, la envidia de Dios, nuestro deseo de explotación, nuestro egocentrismo absoluto”. Así como una luz especial nos puede mostrar el interior de nuestro cuerpo, así la visión del sadhu puede mostrarnos esas imperfecciones que escapan a la visión de grandes filósofos y psicólogos. Mahaprabhu también nos dio la clave: todo parte de la humildad. La luz de la humildad nos mostrará ese gran monstruo y nos ayudará a derrotarlo con el servicio a los santos.

Por ello sadhu sanga es tan deseado, nuestra única esperanza, ellos son nuestros amigos y son tan generosos, ¡Ni Krishna mismo quiere dejarlos ni por un momento!.

Por ello el estar con ellos es la mayor fortuna y el mayor bien que a toda costa debemos preservar.

Srila Atulananda Acarya

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