Palabras de Atulananda Swami

El valor del mantra

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mantra1Srila Sridhar Maharaj nos dice que el mantra primero lo recibimos a través de nuestro oído y de ahí tratamos de situarlo en nuestra lengua, desde donde tiene que ser entendido por nuestro intelecto y de ahí bajará a nuestro corazón, solo por la gracia del Señor la oración del maha-mantra se hospedará en nuestro corazón.

Ahora practicamos la oración de los labios, por cantar incesantemente oramos por recibir el nombre puro. El sabor del nombre puro es el que cautivará nuestra conciencia por completo.

Srila Rupa Goswami nos pide que cantemos con atención e insistencia, porque mediante ese sacrificio recibiremos la gracia del nombre puro de Krishna. De este modo al cantar de un modo imperfecto avanzaremos hacia la perfección.

Srila Sridhar Maharaj dice que antes de alcanzar el nivel de la perfección debemos tolerar los distintos niveles de imperfección. Sin duda alguna nuestro canto es imperfecto, así como lo son todos nuestros esfuerzos. La perfección de nuestro canto no depende tanto de las cualidades del cantor como de la gracia de quien está siendo evocado.

Aunque solo estamos murmurando este mantra, este es un llamado, es un clamor desesperado a Sri Hari. Con gran intensidad y anhelo le estás pidiendo servicio al Señor. Por ello, sino servimos la misión de nuestro guru el canto no tendrá resultado, no tendrá ningún valor. Por lo general primero cantamos sin compromiso con los devotos, después, porque nuestro canto ha sido escuchado, surge la oportunidad de servir a un vaisnava. Esta será la prueba de que nuestro clamor realmente ha llegado a oídos del Supremo.

El canto perfecto sólo es posible por la gracia del Señor, así, desde nuestro océano de imperfección clamamos por una gota de Su perfección.

Es importante que entendamos lo fundamental de esta oración del canto del santo Nombre del Señor, sólo si nos sentimos muy pequeños nuestro canto podrá ser una verdadera imploración. Somos tan insignificantes, debemos tenerle pánico a lo amigos mundanos, por ello toma este único refugio, el canto amoroso del santo Nombre.

Entendamos esto, la perfección de nuestro canto sólo nacerá de una petición sencilla, constante y humilde. No es tanto un asunto de concentración mental, la mente será dirigida por el interés del corazón, y a un corazón humilde sólo le interesa Dios.