Poemas

Sri Sri Nama Vijaya Bindu

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gouran1Una gota de la glorificación del Divino Santo Nombre

¡Gloria! ¡Gloria al Santo Nombre de Krsna! ¡Toda gloria!
¡Oh, Nama prabhu! ¡Nama avatar! ¡Te veneramos!
Eres Krsna mismo, Su positiva y clara aurora;
¡Oh, prabhu!, ¡nunca dejes la habitación de estos labios!

Quienes te repiten destruyen los males de Kali,
Acabas la anomalía y eres el dharma de esta era,
Eres la cúspide de todo proceso confiable,
Eres fuente de virtud, de pureza y fiel entrega.

Sí, todo estudio, penitencia, yajña y baño sagrado,
Culmina en la entonación de tus vibraciones santas;
Todo lo purificas y no existe ese pecado,
Que no haya sido erradicado por quienes te cantan.

Limpias el espejo de la mente, apagas el dolor existencial;
Das vida bajo la clara luna, al casarnos con la dulce Verdad;
Nos llevas al mar del creciente éxtasis, el que es ambrosía sin fin;
Revives, refrescas del todo al alma. ¡Gloria! ¡Toda gloria a ti!

Toda gracia, todo poder, bondad, toda esperanza,
Has puesto Krsna generoso en el canto del Nama;
¡Oh, Señor!, ¡quita de la senda la fatal desgracia!
¡Da codicia por el canto! ¡Que sea incansable llama!

Danos la humildad, la mansedumbre, la tolerancia,
El respetar a otros sin esperar para uno nada;
Da la determinación, la paciencia, la constancia,
El vivo entusiasmo para la entonación sagrada.

Pueden liberarse de los horrores de este mundo,
Quienes cantan el Santo Nombre aun en forma inconciente;
Da plena satisfacción, corta los más firmes nudos,
Este grandioso Krsna-nama, al que teme la muerte.

El cantar con el baile, da alegría a madre tierra;
Y al mecerse los devotos, con sus brazos en alto,
Barren del svarga las ansiedades de los devas…
¡Gloria! ¡Toda gloria a la exclamación del Nombre Santo!

Ajamila, ya lazeado por los siervos de Yama,
Clamó por Narayan, aun sin la debida conciencia;
Cuatro bellos Visnudutas quitaron sus amarras,
Y tras rectificarse, se elevó a la trascendencia.

El Nombre es como un rugido de león en la selva,
Que espanta a las pequeñas bestias como karma y jñana;
Es esa salvadora, esa sanadora y buena hierba,
Que trajo Mahaprabhu para alivio de las almas.

Arrasa el mal aun si cantado sin entendimiento,
Como aun sin saber sus ingredientes, cura el remedio;
Es así medicina para todo sufrimiento,
Y con el prasadam por dieta, ¡ya no hay más enfermo!

¡Oh, Santo Nombre! ¡Te entregó Mahaprabhu gozoso!
Y nos prometió llevarte a los confines del mundo;
Lo hiciste bailar acompañado por Sus devotos,
Y a mayavadis y budistas, ¡los dejaste mudos!

Sí, te dio Mahaprabhu como el más maduro fruto,
Y embriagado en tu néctar quiso ser tu jardinero;
Repartió amor y tu canto, con tanto empeño y gusto,
Que pidió que Lo ayudaran, a quienes Lo siguieron.

Al inicio, dice Sri Rupa, el canto sabe amargo,
Por los deseos mundanos que afligen al corazón;
Mas si uno canta atento y sin cesar, se arranca ese árbol,
Y el sadhaka glorioso, goza por fin de su dulzor.

Dice que el Nombre es conciente y es como piedra de toque,
Que es puro, que es completo y eternamente liberado;
Que encarna todo rasa y concede el más alto goce,
Y que no es distinto de Aquél que está siendo clamado.

Hare indica a Radha, a Hara, La que roba a Sri Hari;
Krs prepara el campo para recibir la devoción;
Na indica que el Nombre vuelve todo auspicioso y feliz;
Y Rama, que con Sri Radha, obtiene Él satisfacción.

La sílaba Ra quita toda impureza del alma,
Y Ma impide que esas suciedades vuelvan a entrar;
Mil Nombres de Visnu equivalen a uno de Sri Rama;
Y tres de Rama, a uno solo de Sri Krsna, Bhagavan.

“Canta Hari, canta Hari, canta Hari…” aconseja
El sastra como el medio, para salvarse en esta era;
A karmis, jñanis, a siddhi kamis, da esta advertencia:
¡Sólo este canto concede, el gran tesoro del prema!

Tiene efecto aun si en modo interrumpido se menciona,
También lo tiene su sombra que es de cuatro maneras:
Una indirecta o sanketam; cual parihasya o broma;
Para enseñar algo, stobha; y el canto distraído o hela.

Al compararlo con diez millones de asvamedha-yajñas,
Uno se vuelve un ofensor y es llevado al infierno;
Ya no rebrota ese pecado al que quema el Santo Nama,
Y fija en el ser para siempre, el lila del Supremo.

Primero uno gusta su dulzura: nama-madhurya;
La forma de Krsna, rupa-madhurya, nos da luego;
Ésta vista, uno prueba Su encanto: guna-madhurya;
Y ya en lila-madhurya, ¡triunfal nos lleva a Su juego!

¡Tómalo por ello hermano!, así piden los Acaryas;
Si el mundo se reduce a cenizas, pero tú aún cantas,
No tendrás razón de temer, no habrás perdido nada,
Tal fue la declaración de Srila Bhaktisiddhanta.

Dijo también que cantemos con anhelo de servir,
Y que así en forma gradual aclarará nuestro rasa;
Que es sólo bala de fogueo cantar sin ese sentir,
Al que despierta la humildad, dedicación y gracia.

Te dio Srila Prabhupad cuando quiso bendecirnos,
Y como agua repartió tu néctar entre nosotros;
Dijo una vez que tu canto será más repetido,
Cuando se viva el raga por tu fluir amoroso.

¡Oh, Nama!, con esta oración rogamos por tu merced,
Permite que nuestra lengua sólo vibre en tu canto;
Danos siempre tu amparo, no nos hagas desfallecer,
Venimos para atenderte como dasas o esclavos.

Quita todo desánimo, toda duda y peligro,
Cuidanos como tus niños, a la luz de tu gran sol;
Mahaprabhu dijo que sólo tú eres el camino,
¡Que no se desvanezca nuestra ya escasa atracción!

Despierta gran codicia por tu canto y así ilumínanos,
Que esa sed no se sacie ni de día ni de noche;
Regálanos bondadoso tu cántico continuo,
¡Oh, Nama no nos des, otros intereses ni goces!

Con el Nombre, Dhruva, tuvo la visión de Sri Visnu,
Y destruyó la ola ilusoria creada por los Yaksas;
Con el Nombre, Prahlad, salvó los más grandes peligros,
Y se hizo el Señor presente en un pilar de su casa.

Con él, Narada, recorre el universo extasiado,
Sin hallar cosa alguna que pueda más atraele;
Se ubica entre los grandes munis por sólo cantarlo,
Y lo da a los desvalidos, iluminado y alegre.

Con el Nombre se embriaga absorto el de las cuatro bocas,
Y en Kailasa el grande místico que carga la luna;
Rupa Goswami lo ensalza con preciados slokas,
Y el famoso Suka, para regalarnos fortuna.

Haridasa al cantarte trescientas mil veces diarias,
Venció los hechizos de la muy poderosa Durga;
Fueron frente a una bella Tulsi sus dulces plegarias,
Por las que hasta ahora reluce, entre las almas más puras.

Una vez declaró que la sola sombra del Nama,
Destruye el pecado y concede la liberación,
—Como al aclarar no hay miedo por robos y fantasmas—
Mas que su fruto es prema, cuando brilla como un gran sol.

Draupadi clamó ¡Govinda! en la mayor contrariedad,
Y de inmediato vino el Señor a brindarle ayuda;
Los pastores también actuaron en forma similar,
Y les llegó alivio oportuno, en todas sus premuras.

Valmiki, bajo entre los hombres, ladrón y cazador,
Lo cantó engañado, pensando alabar a la muerte;
Todo el lila de Rama percibió en su corazón,
Y escribió el bello Ramayan, que luce refulgente.

Por cantar el Nam se salvó el elefante Gajendra,
El perro de Sivananda Sen, ¡también fue salvado!
¡Oh, hermano! ¡Abre tus ojos! ¿Qué más evidencia esperas?
¡Canta el Santo Nombre, sin más demora ni letargo!

Cuando Uttara quiso aprender la esencia del Bhagvatam,
Pariksit le contó la historia de Gopa Kumara;
De cómo cruzó el universo con el Gopal mantra,
Y alcanzó su servicio eterno a Vrajendranandana.

La escritura en general canta las glorias del Nombre;
Eres esencia secreta, conjugas todo sakti;
No acaban de alabarte los sadhus, ¡rey de oraciones!;
Los sonidos todos, ¡oh, Krsna!, ¡de Tu Nombre nacen!

De ti proviene el Veda, los Puranas, el Gayatri;
Eres fuente de toda vibración y del existir;
Pones generoso la gran verdad a nuestro alcance;
¡Gloria! ¡Toda gloria al bendito Nombre de Hari!

Hari indica que quitas las angustias de los hombres;
Hari indica al ladrón que vendrá aun sin ser invitado;
Hari indica al león que morando en los corazones,
Hará huir de esa caverna, a los sentires no deseados.

Hari indica al que triunfa sobre las fuerzas de maya;
Al único que rige sobre esa externa energía;
Al que reduce a huella de ternero a este samsara,
Para que fácil lo crucen, quienes te dan sus vidas.

Postrados a tus pies, fijamos allí nuestras mentes, Orando porque no se desvíen, ni por un lava;
Acéptanos bondadoso como eternos sirvientes,
Para que tu gloria sea por siempre proclamada.

Nityananda Prabhu quiso darte entre los más bajos,
Por ello la esperanza ha henchido nuestro ser interior;
Danos tu gracia, con la compañía de los santos,
Para que nuestros gurus celebren tu compasión.

Caemos sumisos a tus pies, una y otra vez rendidos,
Mendigando humildes recibir tu piadosa dádiva;
Haznos probar tu dulce néctar, por favor alívianos,
Para cumplir así con el debido para-dharma.

¡Jay Nama! ¡Jay Nama! ¡Gloria! ¡Gloria al canto del Nombre!
Te tenemos ahora por Señor, por guardián y espada;
Guárdate cual meliflua miel en nuestros corazones,
Para siempre cantarte gozosos, ¡oh, Harinam

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