Poemas

Canto a Bhagavan Sri Krishna

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narayQuiero cantar a Krishna hermoso canto
Hermoso canto quiero cantar del Hermoso
Ayúdenme ¡Oh almas puras! ¡Oh santos!
Ayuden a este impío en su propósito

Ayúdame, Gurudev, ¡Prabhupada!
En este osado intento que me inspiras
Sin tu gracia nada puede hacer mi alma
Tú eres quien nos salvas al darnos a Krsna

Bhagavan Sri Krsna lleva Su flauta a Su boca
Su color es el de la nube oscura de lluvia
Toca el dulce corazón de las gopis y gopas
Con Su sonrisa, mirada, y colorida pluma

¡Oh, Su ropa amarilla! ¡Su curvada postura!
Mira insinuante por el rabillo de Sus ojos,
¡Es secreto ese amor que a la Pastora perturba!
¡Es secreto el amor que liban Sus devotos!

¡Se ha llevado a Su amor a orillas del Yamuna!
¡Se ha llevado a Su amor a lo profundo del bosque!
¡Es secreto Su amor, vedado en las escrituras!
Los sabios, los vedas, los rsis, ¡no lo conocen!

De fina, delicada y fascinante cintura,
De anchas firmes y bien resaltadas caderas,
En las que un bello cinto de seda experto anuda,
Y enloquece con Su encanto a Sus más diestras siervas.

En su amplio y fornido pecho luce la kaustubha,
Su corazón amigo a la creación aloja,
Su amor da esa esperanza que a la angustia derrumba,
¡Oh, esa joya es puro sol que disipa congojas!

Su rostro corona toda belleza y dulzura,
Que culmina en su sonrisa que el Thakur describe,
Como: “¡madhuram, madhuram, madhuram, madhuram…!
¡Oh, mi Señor, Te adoran los más grandes e insignes!

¡Tu cabello ondulado, Tu corona, Tu pluma!
La fragancia de Tu cuerpo, atuendo de la brisa,
¡Es tu mirada y palabra la más gran fortuna!
¡Oh Krsna, cuyo nombre el temor atemoriza!

¡Oh, Tu ronca voz, melodiosa, llena, profunda!
Como el son de las nubes que a las lluvias anuncian,
Con ella destruyes desavenencias y dudas,
Y por Tus amigos y devotos la pronuncias.

Al ver tu imagen reflejada en una columna,
¡Oh, encanto infinito! Abrazarte a Ti mismo anhelas,
Y osado decides emprender esa aventura,
De conocer el corazón de Tu maestra y dueña.

¡Oh, Gracioso! Naciste como Visnu en Mathura,
Y en Vrindavan como Krsna el hijo de Yasoda,
Apareces en la dinastía de la luna,
Tu belleza a millones de cupidos arroba.

Te anunciaron como el octavo hijo de Devaki,
Y en una celda apresó a Tus padres el cruel Kamsa,
Naciste la octava noche de la luna menguante,
Y Vasudev Te llevó a Gokul, ¡luz de esperanza!

Recién nacido mataste a la bruja Putana,
La de envenenada leche, como un falso Guru,
A Sakata, el carro, salvaste de una patada,
Que era como los anarthas que causan disturbio,
Luego Trinavarta, que por el cielo Te alzara,
Cayó como el pensador al que aplastas su orgullo.

Una vez acusado de haber comido tierra,
Pasmada vio Yasoda el universo en Tu boca,
Más tarde libraste a los hijos de Kuvera,
Amarrado a un mortero por Tu conducta impropia.

Luego mataste a Agasura, serpiente perversa,
La que el odio, violencia y malicia representa,
Brahma robó los niños y terneros ese año,
Y en Talavan mataste a Denuka con sus asnos.

Luego Kaliya contaminó el sagrado río,
Indica malicia y falta de misericordia,
Y tragaste el fuego por salvar a Tus amigos,
Como apagas las llamas que encienden la discordia.

Tu bello hermano blanco mató a Pralamba,
Quien creció como la codicia y el libertinaje,
Y cuando a gopas y a vacas el fuego rodeaba,
Les dijiste: “Cierren los ojos”, y los salvaste.

Gozas el otoño aprovechando su frescura,
Y con Tus gopas juegas en la bella colina,
La cual muestra extática su elocuente hermosura,
Y Tus encantadores lilas sostiene y anima.

La música de Tu flauta a las gopis gobierna,
Y corren a darse a Ti con ansia desmedida,
También a las vacas, Yamuna, ciervos y ciervas,
Controla el mágico encanto de su melodía.

A las pastoras robaste una vez sus ropas,
Pues Tu amor sobre las reglas sociales se encuentra,
Las aceptaste de ese modo por Tus esposas,
Que en un año se casarían fue Tu promesa.

Durante ese mismo año mostraste a los brahmanes,
Que Tu amor espontáneo es superior a los ritos,
Sus esposas a Ti acudieron al ser llamadas,
Y ya no deseaban volver donde esposos e hijos.

Después se desató la furia del rey del cielo,
Que petulante agredió la tierra de Vrindavan,
Allí protegiste a Tus amigos y terneros,
Alzando por siete días el bello Govardhana.

Luego rescataste a Tu padre Nanda Maharaj,
Que en hora inapropiada fue a bañarse al Yamuna,
Él mismo admirado apreció en esa oportunidad,
Cómo con su séquito Te honró el mismo Varuna.

Pasó el año, fue sarat, otoño, luna llena,
Con Tu vamsi preparaste la danza del rasa,
Y allí estabas Tú, el más bello, con las más bellas,
Cuando la noche vestía su traje de plata.

Después de la agonía de la separación,
Los astros se regocijaron con el dulce baile,
Única medicina para los males de amor,
De esas dasis que sin Krsna no tienen a nadie.

¿Cómo evadir el dulzor de Tus inquietos ojos?
¿Cómo ignorar el encanto de Tu hablar jocoso?
¡Toda la tierra de Vraja ha sido subyugada!
Por Ti, atractivo supremo, ¡a quien nadie iguala!

Los ciervos, loros, monos, árboles, flores, brisa,
La tierra misma, el monte, arroyo, piedras y el río,
Viven sólo tras el anhelo de Tu caricia,
Sin otro deseo que el de guardarte cautivo.

Tú sabes esto y así enseñas la ciencia del bhakti,
Único medio por el cual eres subyugado,
Aún experto Te vas, nadie puede controlarte,
Mas haces esto para ver el amor ahondado.

Y un día en Siva-ratri, a orillas del Sarasvati,
Una serpiente devoraba a Tu padre Nanda,
Angustiado Te llamó, y con Tus pies la tocaste,
Fue así como salvaste a Vidyadhara el gandharva.

Mataste a Sankhasura, quien la concha lucía,
Por raptar a las gopis que contigo cantaban,
De un golpe en la cabeza le quitaste la vida,
Y le diste a Balarama su joya preciada.

Luego vino Kesi como un enorme caballo,
Al que mataste asfixiando con Tu mano izquierda,
Y a Vyoma que a Tus amigos había encerrado,
Mataste también al tirarlo contra la tierra.

Y una sombría tarde llegó Tu tío Akrura,
Venía con la instrucción de invitarte a Mathura,
¡Ay, qué amargo llanto que a las pastoras abruma!
¡Ay Nanda y Yasoda, qué desdichada fortuna!

¡Son escasas las lágrimas de la nube oscura!
¡Es escaso el dolor que en este mismo tortura!
¡Fue escasa Tu palabra, Tu mirada y ternura!
¡Oh, ese intachable prema que es miel de amarguras!

Todas las palabras se unieron en el silencio,
Y el estertor del corazón creó llanto y gemido,
Dicen que ese dolor era inmenso, inmenso,
Dicen que al mundo, ¡ese éxtasis es desconocido!

Akrura Te vio adorado como el Maha Visnu,
Y a Balarama en Su posición de Sesanaga,
Ofreció oraciones en su gayatri sumido,
Te adoraban los siddhas, gandharvas y caranas.

Rompiste el arco, mataste a Kuvalayapida,
Al luchador Canura, y a Mustika, Balarama,
Sala y Tosala también entregaron sus vidas,
Y por fin venciste a Kamsa, en la arena del drama.

Luego recuperaste al hijo de Tu maestro,
Que había devorado al asura Pancajaña,
Y porque eres el Señor de los a Ti dispuestos,
A Uddhava enviaste con una carta a Vrindavan.

Con Brihaspati acababa de aprender el Veda,
Mas Tú lo enviaste para que conozca su esencia,
Y al ver allí a las gopis deseó ser sólo hierba,
Para que algún día ellas pisaran su cabeza.

Allí vio el amor como el conquistador de todo,
Inútiles los mantras y la tanta sapiencia,
La reina del lugar le encargaba a un abejorro:
Un mensaje a Su amado, perdida en Su demencia.

Misericordioso fuiste a la casa de Kubja,
Siempre preocupado en satisfacer a Tus bhaktas,
El solo aroma de Tus pies quitó su lujuria,
Lo que los yoguis con grandes esfuerzos no alcanzan.

Solicitaste a Tu tío ir a Hastinapura,
Para saber de Tu tía Kunti y de Tus primos,
Pues Te preocupas en librar de toda penuria,
A todos esos devotos que a Ti se han rendido.

Luego vino Jarasandha, imponente, a atacarte,
Por vengar a su yerno Kamsa, rodeó Mathura,
Mas Baladev mató a todos en fiero combate,
Dejando al rey atado con la rueda de Varuna.

Diecisiete veces Te atacó así Jarasandha,
Y cada vez quedó por igual: solo y vencido,
Gargamuni entonces engendró a Kalayavana,
Para vengar el insulto a su cuñado y amigo.

Fue allí que decidiste la construcción de Dvarka,
Tras lo cual volviste para enfrentar al asura,
Kalayavana al verte admiró Tu marca Srivatsa,
Y lo llevaste donde dormía Mucukunda.

Huiste después de un nuevo ataque de Jarasandha,
Y por esa falta ganaste el nombre de Ranchor,
Aún más importante que librar esa batalla,
Era atender de una princesa sus cuitas de amor.

Fue de Tus favoritas y Te envió osada carta,
Decía: “es tuyo mi corazón, no de Sisupala”,
Ven, secuéstrame, hazme Tu sierva, mi alma rescata,
Me flechó escuchar de Ti, de labios de Narada.

De ella nació cupido con el nombre de Pradyumna,
Al cual apenas nacido secuestró Sambara,
En el vientre de un pez estaba la criatura,
La que cuidó Mayavati tras ser rescatada.

Porque un día Satrajit te difamó, ¡oh, sin falta!
Quiso arrepentido darte a su hija Satyabhama,
Quiso también darte la valiosa Syamantaka,
Mas Tú solo aceptaste la mano de Tu amada.

Jambavati también por Jambavan Te fue dada,
Otras cinco bellas princesas luego aceptaste:
Kalindi, Mitravinda, Satya, Bhadra, Laksmana,
Y luego a mil, que del perverso Bhauma salvaste.

Con Tu hablar bromista a Tu favorita desmayas,
¡Oh, su tímida pasión que a Ti mismo sorprende!
¿No entiendes Mis bromas, Mi reina, la más amada?
Le dices en tanto entre Tus brazos la sostienes.

Rescataste a Tu nieto Aniruddha del cruel Bana,
Ocasión en que Te enfrentaste con el mismo Siva,
Ahí Tu narayanjvara venció a su sivajvara,
Y a este hijo de Bali le perdonaste la vida.

Con Tu propia mano sacaste de un pozo a Nriga,
Quien allí se encontraba con el cuerpo de un reptil,
El respeto a los dvijas enseña este Tu lila,
Y que mejor a mil sacrificios es darse a Ti.

Para consolar a las que tanto Te recuerdan,
Visitó un día Vrndavan Tu hermano Balaram,
Escuchó sus tristes lamentos, bailó con ellas,
Con el único deseo de darte algún solaz.

Y como tantos envidiosos en este mundo,
Paundraka dijo ser el único Vasudeva,
Cortaste su cabeza y tras él cayó segundo:
El rey de Kasi que lo apoyaba en su quimera.

Esa vez también a Daksinagni congelaste,
—Creado por Sudaksina, el hijo de Kasiraj—
Frustrada la magia negra, incendió Varanasi,
Todo es dolor y castigo sin Tu augusta bondad.

Al gorila Dvivida más tarde mató Bala,
Quien quería vengar a su amigo Bhaumasura,
Luego arregló las nupcias entre Samba y Laksmana,
Esa vez casi lanzó al río a Hastinapura.

Tu hermano no pudo tolerar verte ofendido,
Y desató intensa ira al escuchar a los Kurus,
Samba, de Tu unión con Jambavati había nacido,
De ese modo protegió tenaz a un hijo tuyo.

Tus palacios visitó Narada con asombro,
En cada uno de ellos hacías lago distinto,
Vio a Rukmini atendiéndote en amoroso entorno,
Te vio dando caridad, jugando con Tus hijos.

Meditando solo, consultando a Tus ministros,
Cantando el Gayatri, conversando con Uddhava,
Con una esposa jugabas, con otra hacías ritos,
Recibías visitas u oías los Puranas.

Veinte mil reyes presos Te imploraron con clamor:
“Por favor sálvanos de manos de Jarasandha”,
Fue en ese entonces que Narada Muni llegó,
Para informarte acerca del rajasuya-yajña.

Con Uddhava planearon la muerte del demonio,
Vieron que solo con Bhima podía él medirse,
Por veintisiete días lucharon con encono,
Hasta vencer Bhima por la ayuda que le diste.

Así volvieron triunfantes a Hastinapura
Jarasandha muerto, la tierra más aliviada,
Te reciben Tus primos con su amor que es locura,
Y Sahadeva en el yajña Tus glorias proclama.

Tu tía Kunti, Draupadi, todos Te abrazan y aman,
La capital del mundo Tu presencia festeja,
Fue allí que entre sus insultos murió Sisupala,
Mas ninguna alma piadosa expresó una queja.

Los devas y rsis del mundo allí se encontraban,
Y todos Te reconocieron como el Supremo,
Yudhistir llevó así a pleno el rajasuya-yajña,
Al hacer que Te alabara el mundo entero.

¿Pero cuándo terminan las venganzas y el odio?
Por su amistad con Sisupal, Salva a Dvarka ataca,
Vas allá y lo matas, y a sus amigos demonios:
El fiero Dantavakra y a su hermano Viduratha

Alegre recibes luego a Tu amigo Sudama,
Con quien gozoso recuerdas Tus tiempos de infancia,
Por su simple ofrenda de amor cuánto le regalas,
Mas sólo el santo vipra, a adorarte da importancia.

Y en ocasión de un eclipse solar, ¡oh, el Amado!
Te encuentras en Kuruksetra con gopas y gopis,
¡Son cien! ¡Son miles de yugas los años pasados!
¡Oh, ese amor que a ella reservas, nadie lo conoce!

¿Por qué no vistes Tus ropas de pastor y vamos al bosque?
¡Añoro Tu flauta, música y abrazos, bajo los kadambas!
Estos ejércitos y pompa no dejan ni que se esboce,
El amor que por Ti sentimos, ¡oh Gopal, ven a Vrindavan!

¡Oh Gopal, ven a Vrindavan, en Tu éxtasis puro!
(¡En Su intensa danza también lo espera Gouranga!)
“Tráiganme a Govinda,” musita Ella en un susurro,
Cuando el éxtasis divino ahoga Sus palabras.

Y para complacer el pedido de Tu madre,
Con Balaram fuiste a sutala y pediste a Bali,
Los seis hijos que a manos de Kamsa habían muerto,
Estos, de Hiranyakasipu, habían sido nietos.

De Arjuna amigo, aún incomodando a Balarama,
Lo ayudaste cuando quiso esposar a Subhadra,
Tu hermano quería casarla con Duryodhana,
Pero al fin quedó conforme cuando supo que se amaban.

Fuiste a visitar a Bahulasva y a Srutadeva,
Pues siempre acudes donde Tus devotos Te adoran,
Uno era rey, el otro un dvija pobre, almas sinceras,
Que guardaban el prema como valiosa joya.

Los vedas Te alaban y eres la meta que anhelan,
Ellos tan solo señalan Tu sendero y exclaman:
“¡No podemos explicarlo, tú mismo ve y prueba,
Ese encanto Supremo que a los grandes embriaga!”

Y por si alguien dudara de Tu supremacía,
Los grandes sabios encargaron a Brighu Muni,
Indagar quien es mayor, si Brahma, Visnu, o Siva,
De Su examen, que eres Tú, cualquiera concluye.

¡Oh mi Señor del alma, oh mi Señor de Vrindavan!
Tu presencia destaca y ocupa el centro en todo,
¿Cuándo vivirán para alabarte mis palabras?
Pues de la ciencia, arte, amor, eres excelso emporio.

Quiero amarte, quiero alabarte, pertenecerte,
Cantar de Ti como con las mil bocas de Sesa,
¿Cuándo mi corazón llorará por no tenerte?
¿Cuándo podré amarte sin que Te hieran mis bajezas?

¿Cuándo sin Ti serán insoportables las noches?
¿Cuándo el día sin Ti será perverso camino?
¡Oh Señor sin Ti, no des triunfos, fiestas, ni goces!
Nada me des sin que sea, de Tu agrado ni alivio.

¡Oh, Tu bella forma subyuga a las mil pastoras!
Curvada en tres como la sinuosidad del amor,
Al alejarte de ellas, diestro, las enamoras,
Solo Te interesan las lides del corazón.

¿Cómo podrá amarte este desquiciado y perdido?
¿Habrá alguna esperanza si canto yo Tu nombre?
No tengo apego por él, sólo lo he ofendido,
Mi corazón miles de suciedades esconde.

A la deriva estoy en la tempestad de mi mente,
Mis múltiples apegos no me dejan ir a Ti,
Quisiera tomar Tus pies cuando me acerco a verte,
Y pedirte llorando: “No Te apartes de mí”.

Pero estoy lleno de orgullo y mi ego me cohíbe,
No sé nada y me creo el maestro de Tu vida,
No toleres más a este pecador y redímele:
Sus faltas infinitas… y Su andar encamina.

¡Oh Krsna, océano de gracia, amigo del caído!
¡Dame entrada al reino de Tu amorosa mirada!
Yo sé que Te alegra verme en el mundo afligido,
Pues así se descubre la verdad del samsara.

Nací ciego, sordo, mudo e incapaz,
Sin habilidad para servirte ni adorarte,
Aún no he aprendido cómo ofrendarme a Tu altar,
Sé que amas a quien por Ti quiere sacrificarse.

Eres la única esperanza del desamparado,
Y amistoso salvas a las almas que se entregan,
Eres Padre, Madre, Amigo, Abuelo, el más Amado,
Y en éxtasis se imbuye quien recibe Tu prema.

Quiero cantar Krsna Tu amorosa y heroica gloria,
Proteges a Tus devotos y así eres “bhakta-vatsala”,
Eres el olvido, el conocimiento y la memoria,
Y acompañas a cada alma como el Paramatma.

Eres el principio, medio y fin de lo creado,
De las luces el sol, de las estrellas la luna,
El Sama Veda, Indra, la vida de lo animado,
El Meru entre los cerros, y Siva entre los Rudras.

Eres el océano entre las extensiones de agua,
Entre las vibraciones el om trascendental,
De lo inmóvil eres la cordillera Himalaya,
Y entre los sacrificios eres el canto del nam.

De los árboles el baniano, el sabio Narada,
El rey entre los hombres, el elefante Airavata,
Como caballo, Uccaihsrava; el rayo entre las armas,
Surabhi; y entre los progenitores, Kandarpa.

Eres Vasuki, Ananta, Aryama, Yama y Varuna,
Entre los demonios Daitya, el devoto Prahlada;
El tiempo subyugador, de las aves Garuda;
De las bestias el león, de los guerreros Rama.

De las ciencias eres la ciencia espiritual del ser,
Y de entre los lógicos la conclusiva Verdad,
El viento purificador, tiburón como pez,
Brahma como creador, y de entre las letras la A.

La fortuna, fino hablar, inteligencia, fama,
La firmeza y paciencia, eres entre las mujeres…
El gayatri, la primavera, y el brhat del sama,
La destructiva muerte, ¡todo de Ti proviene!

Del engaño, el juego; el fulgor en lo refulgente,
El triunfo del victorioso, la fuerza del fuerte,
De los sabios, Vyasa; y entre los Pandavas, Arjuna;
Vasudeva entre los Vrisnis, y eres la aventura.

De lo oculto, el silencio; del sabio, la sapiencia;
Eres la moral en quienes buscan la victoria,
La semilla generadora de la existencia,
Y eres quien en el mundo todo sustenta y apoya.

Toda creación está para Ti destinada,
Y así el fin de todos los seres es Tu amor puro,
El cual distribuyes gozoso como Gouranga,
Dando resplandor a un otrora incierto futuro.

La energía más sutil mediante la cual ordenas,
Es la de Tu amor intenso, Tu voluntad suprema,
No puede percibirla el indagador de esta tierra,
Mas quien la reconoce y aprecia, se vuelve un deva.

La ciencia de Tu relación es lo más secreto,
Y no pueden descubrirla los sabios ni rsis,
Rehuye incluso a atmaramas, a seres perfectos,
Sin la luz de los vaisnavas, nadie hay que la indique.

Qué bello Te ves Govinda con Tu vaijayanti,
Brillantes kundalas, y Tu dhoti pitambara,
Tus ojos encantadores, cual lotos que se abren,
Y con Tu venu, sonrisa y afectuosa mirada.

Oh, Bhagavan Sri Krsna, sé misericordioso,
Haz un nuevo esfuerzo por salvar a esta pobre alma,
Hace mucho tiempo que intento ser Tu devoto,
Pero aún soy presa de mis deseos y karma.

He querido dejar todo y refugiarme a Tus pies,
Pero son muchos los impedimentos que tengo,
Confío en que algún día me darás algo de fe,
Y dejarás que me ocupe en servir a Tus siervos.

Tan difícil es purificar mi corazón,
Como para el gorrión desaguar el océano,
Confío en que la paciencia, determinación,
Y Tu gracia divina me ayudarán a hacerlo.

He sido aceptado por uno de Tus devotos,
Y esto por cierto da a mi vida plena esperanza,
Al igual que Nitai fue muy misericordioso:
¡Me dio triunfante Tu nombre con el maha mantra!